Una minucia para la guerra abierta en el peronismo. Desde Avellaneda, Axel Kicillof lanzó el armado federal para una candidatura presidencial: “Cuenten conmigo para que la Argentina tenga una alternativa”. Rebajó al kirchnerismo a una oficina y un control remoto. Sabe que Máximo Kirchner prepara la venganza. Sergio Massa esperará hasta noviembre para oficializar que quiere ser candidato.
El peronismo en guerra
El exministro de Economía ofrece al kirchnerismo oficios en la justicia. La causa Hotesur - Los Sauces, que también implica a Máximo Kirchner, ya tiene fecha. ¿Una señal del acuerdo son los pliegos de jueces que el kirchnerismo aprobó sin chistar? El ministro Mahiques conoce el satélite Massa.
Sugestivo que CFK insista con una candidatura de Wado de Pedro, ahora en la provincia de Buenos Aires. Algunos ironizan que es como castigo. “Yo no sé cómo Cristina Kirchner no les cortó la cabeza a sus espadas judiciales”, dice un integrante de la familia judicial ahora politizado.
Para los que creen que ya vieron todo. Hay dos sorpresas electorales en proceso. Un fallo de la Corte de Justicia en contra de la reelección en Formosa podría ser un tsunami para las pretensiones de los intendentes de la provincia de Buenos Aires. Kicillof apoya la reelección indefinida porque necesita a los intendentes para la presidencial. Sería una herida mortal para la aspiración del Gobernador. Massa sonríe y espera.
La otra: alguien le preguntó a Bullrich después de que publicó el desafiante video en redes: ¿Es descabellado que vayas a una PASO con Javier Milei? Silencio.


















