En Nación esperan además que una inflación más baja mejore gradualmente el poder de compra y vuelva a reducir la pobreza. Dentro del Ejecutivo hay funcionarios que proyectan mayor actividad y consumo durante 2027 y confían en profundizar el proceso de desinflación antes de las elecciones. Esas son expectativas oficiales y no datos consolidados.
Otro eje será ampliar el período de comparación. Cerca del Gobierno evalúan remarcar que, incluso si el índice sube frente al segundo semestre de 2025, seguiría muy por debajo del máximo alcanzado durante la primera parte de 2024. La discusión política estará precisamente en qué punto de referencia utiliza cada sector: el pico posterior al ajuste inicial, el comienzo de la gestión o la última medición disponible.
La Casa Rosada se prepara así para defender el programa sin desconocer necesariamente un eventual deterioro del índice. La estrategia que describen funcionarios es admitir que una medición puntual puede ser negativa, remarcar la baja acumulada respecto de los máximos anteriores y disputar por separado los datos de inflación, actividad, consumo e ingresos. El primer dato que pondrá a prueba esa discursiva será el que publique el INDEC el próximo jueves.
Fuente:TN


















