Además de los precios, la oferta también influyó en la baja del consumo. Durante el primer semestre de 2026 se faenaron 6,02 millones de cabezas de ganado vacuno, un descenso del 8,9% respecto al mismo período de 2025. Esta reducción en la faena se tradujo en una producción de carne vacuna de 1,428 millones de toneladas, que representa una caída del 6,2% interanual.
Sin embargo, la producción no disminuyó al mismo ritmo que el consumo, debido a que las exportaciones aumentaron un 10,2%, alcanzando 408.600 toneladas en los primeros seis meses del año. Esto implicó que una mayor proporción de la carne producida se destinara al mercado externo, subiendo la participación de exportaciones del 24,4% al 28,6%, mientras que la proporción para el consumo interno descendió del 75,6% al 71,4%.
Desde mediados de los 90
Al analizar la serie histórica desde mediados de los años 90, se constata que el primer semestre de 2026 fue el más bajo en términos de consumo interno de carne vacuna, superando incluso periodos de crisis económicas o liquidaciones de hacienda previas. Si bien los datos antiguos pueden ajustarse con el tiempo, la tendencia es clara: se ha marcado un piso histórico en la disponibilidad de carne vacuna para los hogares argentinos.
El contexto ganadero también atraviesa cambios: Ciccra advierte que podría estar finalizando una fase de liquidación de existencias que duró tres años, caracterizada por un aumento en la faena de hembras. En los últimos meses, esta tendencia ha mostrado señales de desaceleración, lo que podría favorecer una futura recuperación del rodeo y mayor disponibilidad de hacienda. No obstante, por ahora, esta transición no se refleja en el consumo, que sigue en descenso.
El informe también destaca que la caída del abastecimiento interno no fue homogénea entre los distintos cortes. La carne picada común fue la que más aumentó su precio, con un 56,2%, seguida por el asado, con un 54,3%. Ambos son cortes de alta demanda popular, lo que explica por qué la reducción en el consumo afectó especialmente a los productos más habituales en la dieta cotidiana de los argentinos.



















