Caso Chocolate: la Legislatura bonaerense archivó en 38 segundos los pedidos para saber quién contrató a los empleados fantasma

NACIONALESMarkoMarko

imageBetina Lacki busca esos documentos, donde figuraría qué diputados propusieron contratar a los 50 “ñoquis” cuyos nombres posibilitaron desviar millones entre 2002 y 2023. Diputados aprobó un proyecto para evitar entregar esos datos.

La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires le respondió a la fiscal de La Plata Betina Lacki que todos los oficios donde les requería los “memos de propuesta de designación” de 50 empleados legislativos cuyas tarjetas de débito usaba el puntero Julio “Chocolate” Rigau” fueron incorporados a un proyecto de resolución y que, en la primera sesión ordinaria de este año, el cuerpo aprobó “disponer al archivo de las actuaciones”.

Se trata del proyecto de resolución “D 1915/26-27”, que “ratificó lo actuado” por la Mesa Directiva y otras autoridades de la Cámara de Diputados. Lleva la firma del diputado Facundo Tignanelli, presidente del bloque Unión por la Patria. Se incorporó fuera de hora y se votó sobre tablas en la sesión del 28 de mayo de este año.

El texto tiene apenas dos párrafos y no tiene fundamentos. Sólo dice: “Ratifícase lo actuado por la mesa directiva (…) en relación a lo detallado en el Anexo que forma parte de la presente Resolución”. En ese anexo, se enumeran aproximadamente 7.800 resoluciones administrativas, y dos expedientes: el 102-889/25 y el 102-889/25 y Se trata de las dos carpetas que tendrían adentro los oficios de la fiscal del caso Chocolate.

Así surge de la respuesta que Diputados envió a la causa. En el escrito, al que accedió TN Central, el Secretario Legislativo de la cámara baja, Gerardo Bozzano, le informa al presidente del cuerpo, Alejandro Di Chiara, que “los oficios judiciales y sus reiteratorios con idéntico objeto formaron los expedientes 102-889/25 y sus alcances, y el expediente 102-889/25”.

Luego se relata que ambos expedientes fueron incorporados al proyecto de Tignanelli, que se trató el 28 de mayo. “En esa oportunidad, el Honorable Cuerpo resolvió, con el voto favorable de más de los dos tercios de sus miembros presentes, aprobar lo allí actuado, y disponer el archivo de las actuaciones, expresando de ese modo su voluntad institucional sobre la cuestión”.

Con esta respuesta, Diputados evita por ahora revelar los “memos de propuesta de designación” de 50 los empleados fantasma de la trama, incluido el del propio puntero del Frente Renovador, “Chocolate” Rigau. Estos prestanombres fueron designados en la Legislatura bonaerense entre 2002 y 2023. Y la Justicia busca saber quién los sugirió.

La respuesta de Diputados a la Justicia no incluye los expedientes, sólo los menciona. Este medio solicitó esos documentos al presidente de la Cámara, Di Chiara, que declinó responder. Tampoco respondió a TN el diputado Tignanelli.

Salvo excepciones, las votaciones no son nominales en la cámara baja bonaerense. Por ese motivo, si bien el Diario de Sesiones refleja quiénes participaron de la sesión, no refleja quiénes, en rigor, conformarían esos “más de dos tercios de los presentes” que habrían votado a favor. La filmación de la sesión tampoco lo demuestra. El sistema elegido en La Plata es la “votación por signos”, donde luego consta “aprobado” o “rechazado”, pero no quién votó en qué sentido cada proyecto.

Diputados de distintos bloques opositores consultados por TN aseguraron que no estaban al tanto de que, dentro de ese proyecto “ómnibus” había expedientes vinculados al “caso Chocolate”. El diputado Christian Castillo, presidente del bloque PTS-FIT, fue el único que puso en marcha un mecanismo previsto en el reglamento para diferenciarse de estas votaciones (que, en definitiva, son anónimas). Así, en el Diario de Sesiones figura explícitamente que votó en contra del polémico proyecto. “Voté en contra porque no me parecía aprobar un montón de expedientes cuyo contenido no conocía”, explicó a TN.

Hace un año y medio, en abril de 2025, la Dirección de Legal y Técnica de Diputados comenzó a recibir oficios de la fiscal Lacki con el pedido de los memos. Los requerimientos fueron cinco, según pudo reconstruir TN, y las respuestas que salieron desde esta oficina, que dirige Hernán Oscar Valetti, fueron parciales y burocráticas. Finalmente, el juez de Garantías Federico Guillermo Atencio concedió a la fiscal una “orden de presentación”, para exigirle a la cámara baja los memos de la discordia. Esa orden entró a la oficina de Valetti el 19 de agosto pasado, pero ya era demasiado tarde: la política se le había adelantado a la Justicia.

Tres meses antes, habían decidido “archivar” todos los requerimientos de Lacki. La metodología elegida, al parecer, se decidió en la reunión de Labor Parlamentaria, un rato antes de la sesión, que empezó a las 14:58: “colar” esos incómodos expedientes junto a un torrente de casi 8.000 resoluciones administrativas.

La jugada duró apenas 38 segundos, como se puede observar en la filmación de la sesión. Di Chiara ordenó votar y Miguel De Lisi (Secretario Administrativo de la Cámara) —ubicado a su izquierda— cantó “aprobado”, mientras Bozzano mantenía la mirada baja, scrolleando su celular. De fondo, un conjunto impreciso de manos de diputados subieron y bajaron furtivamente. Inmediatamente, Di Chiara le dio la palabra a Tignanelli, que cambió de tema. El “caballo de Troya” con el “caso Chocolate” adentro ya había pasado.

Los memos que oculta la Cámara de Diputados develarían quién impulsó la contratación de cada empleado fantasma de este viejo esquema. Algunos de estos contratos datan de 2002. Por ejemplo, el del propio puntero Rigau y el de la primera mujer de Claudio Albini. Algunos prestanombres son tan antiguos que ya terminaron su carrera de ñoquis y gozan de una jubilación estatal.

Inicialmente, se le atribuyó a esta banda un fraude a la administración pública de alrededor de $800.000.000, asentado en el manejo de ñoquis que habían sido contratados entre 2012 y 2023. Sin embargo, esas cifras quedaron desactualizadas, porque la fiscalía amplió la imputación a un periodo que va “desde el 1° de enero de 2002 hasta al menos el 9 de septiembre de 2023″. Más de un tercio de los titulares de las tarjetas que se le secuestraron a Rigau aquella noche tienen contratos iniciados antes de 2012 (muchos datan de 2002, 2003, 2004). En este nuevo marco temporal, el perjuicio podría orillar los $4.000.000.000, en un cálculo conservador: sólo este lote de tarjetas, de este puntero, y de este partido político.

Te puede interesar
Lo más visto