El vocero Adrián Ravier ya había reforzado esa línea al destacar la foto del Presidente con gobernadores aliados en la Casa Histórica. En su mensaje público, pidió “dejar atrás las divisiones estériles” y sostuvo que Nación y provincias deben trabajar juntas para consolidar el rumbo del Gobierno.
Ese es el marco que intentan sostener en Balcarce 50: bajar la tensión con actores institucionales, mostrar diálogo con gobernadores y concentrar la discusión política en las reformas. En Nación creen que la prioridad no pasa por polemizar con García Cuerva, sino por ordenar el envío de proyectos al Congreso.
La homilía, de todos modos, tocó temas sensibles para la administración libertaria. García Cuerva habló de discapacidad, jubilados, desocupados, jóvenes afectados por el narcotráfico y sectores vulnerables, en momentos en que el Gobierno evalúa incluir cambios a las leyes de Discapacidad y Financiamiento Universitario dentro del Presupuesto 2027 para reducir su impacto fiscal.
En el Ejecutivo sostienen que esas discusiones deberán resolverse en el Congreso y dentro del marco presupuestario, no a través de cruces públicos con la Iglesia. La postura oficial es que cualquier aumento de gasto debe tener fuente de financiamiento o compensación, una idea que Milei también busca blindar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y una regla fiscal más estricta.
Por ahora, la orden es no responder. La Casa Rosada buscará dejar el episodio en el plano institucional del Tedeum y mantener el foco en la reunión de Gabinete, la reforma del Banco Central, la negociación con gobernadores y la agenda legislativa. “Fue una homilía normal”, insisten en Nación, como forma de cerrar el tema sin escalar la tensión.



















