La liturgia religiosa funcionó como un espacio de interpelación directa a la dirigencia de La Libertad Avanza. Ante un auditorio integrado por todo el Gabinete de ministros, el prelado utilizó la parábola del Buen Samaritano para trazar un diagnóstico crítico de la coyuntura del país y convocar a un examen de conciencia colectivo. "Pidamos a Dios que nos independice del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y la mezquindad política", enfatizó la máxima autoridad de la Iglesia porteña.



















