

Rafaela estaría siendo arrasada por una nueva ola de hechos delictivos a toda hora del día y de la noche sin contención. Mientras los delincuentes descapitalizan a los ciudadanos, los funcionarios que deben gobernar estarían abocados a fines de semana largos e inauguraciones. En el Concejo Municipal se destrata a la seguridad, priorizando debates sobre un ocupa de vivienda tomada por encima de la crisis delictiva. La clase política rafaelina estaría viviendo en una realidad paralela frente al dramático desamparo que padecen las familias en cada barrio. Desde el Ejecutivo local la única respuesta repetida ante los reclamos habría sido el anuncio de instalación de más cámaras de seguridad. Sin embargo, el Estado municipal estaría omitiendo la incorporación de personal operativo real y la inversión requerida para hacerlas efectivas. Los cronistas de La Voz de Rafaela constataron que el programa Ojos en Alerta sin recursos ni seguimiento se estaría desangrando operativamente. La Guardia Urbana Rafaela (GUR) se encuentra desguarnecida y totalmente destruida en su credibilidad institucional ante la falta de patrullajes. Estadísticas barriales sugieren que desde el año 2024 a la fecha la inseguridad se habría triplicado en distintos sectores la inseguridad. Poco parece importarle a la gestión de turno, que prometió combatir el delito en campaña pero actúa con extrema permisividad oficial. Resulta inadmisible que las autoridades locales mantengan una inacción que termina beneficiando directamente el avance delictivo en las calles. El constante saqueo a los trabajadores expone el rotundo fracaso de las promesas electorales frente a la ausencia de políticas de prevención. Sigan descansando en fines de semana largos e inaugurando cosas mientras a la gente le roban a cualquier hora, muchachos, que la realidad les pasa por encima











