El Concejo rechazó por amplia mayoría la nueva bandera de Rafaela y pidió revisar el proceso

RAFAELAMarkoMarko

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El proyecto del Ejecutivo para oficializar el diseño ganador del concurso obtuvo siete votos negativos y dos positivos. La oposición cuestionó distintos aspectos del procedimiento y también hubo diferencias dentro del oficialismo.

Continuando con la sesión en el Centro Especial “La Huella”, en el marco de su 30° aniversario, y luego de la declaración de Interés Municipal, se trataron los otros dos proyectos del orden del día. El protagonista fue el proyecto de ordenanza presentado por el Departamento Ejecutivo, que proponía aprobar como Bandera Oficial de la ciudad de Rafaela el diseño ganador del concurso convocado por decreto.

El lunes, durante el tratamiento en comisión, el procedimiento ya había sido cuestionado por varios ediles, entre ellos Fabricio Dellasanta, quien integró el Jurado en representación del Concejo junto a Juan Scavino. El bloque justicialista fue el primero en manifestar su discrepancia y este jueves reafirmó su postura, luego de que el concejal Scavino intentara defender el proceso.

“Quiero decir que uno entiende que el Concejo Municipal es un órgano deliberativo donde se hace y se construye política, a veces más representativa de los intereses de la ciudad y otras más representativa de los espacios políticos. Esta gestión del intendente Viotti tomó una ordenanza que no se estaba cumpliendo y avanzó para generar, de la manera más participativa y abierta posible, este símbolo. La norma le permite al Intendente arbitrar los medios que considere convenientes y esto ocurrió. El Intendente encargó a la Secretaría de Educación y Cultura un concurso cuyas bases se conocieron tres meses antes de los resultados”, dijo, aclarando que dichas bases fueron definidas por esa Secretaría y por empleados de planta vinculados al diseño gráfico.

Además, explicó que el Jurado estuvo compuesto por más de una decena de miembros, entre ellos representantes de instituciones, expertos y el Concejo.

“Ese Jurado no tenía que votar una bandera, tenía que puntuar cada una de las propuestas en cinco aspectos que tenían que ver con la representatividad histórica, cultural y social; la simplicidad, claridad y fuerza simbólica; la originalidad y creatividad; la visibilidad técnica y facilidad de reproducción; y la fundamentación conceptual. Cada uno de los que fuimos parte de ese Jurado puntuamos sin saber a quién pertenecía la autoría de tal o cual bandera y sin saber lo que puntuaban los demás integrantes, lo que le dio transparencia, democratización y todo lo que tiene que tener un concurso de estas características”, recalcó el edil oficialista.

También manifestó que el grado de participación fue muy importante. “Fueron 32 los modelos que, en definitiva, puntuó este Jurado. Hay una bandera ganadora que tiene la legitimidad y la representatividad por lo genuino del concurso”, sostuvo.

Al pedir la palabra, el concejal Maximiliano Postovit dijo: “Nosotros le vamos a pedir al Intendente que retome el proceso. Notamos que hubo apuro para seleccionar la bandera. Casualmente, llegó ayer al Concejo una nota de la Cámara de Diseñadores en Comunicación Visual de Rafaela, que integra el Centro Comercial, manifestando también su malestar. Tenerla en cuenta sería muy importante”. Agregó que hubo apuro por mostrar la bandera antes de que fuera aprobada por el Concejo.

“Por eso mismo queremos que este proceso se retome, que sea más participativo, más inclusivo y con los tiempos que merece. No todo rápido y a las apuradas”, insistió.

Continuó la concejal Zafra, quien dijo que tenía en sus manos las bases y condiciones del concurso para crear la bandera. “El primer requisito es que sea simple, visible y fácilmente reconocible, de forma tal que hasta un niño pueda dibujarla de memoria. Luego, que sea simbólica, de pocos colores, que omita el uso de letras, frases, números, logos y escudos, y que sea original. Yo no creo que esto haya sido una cuestión de mala intención, simplemente de desconocimiento. Por ahí, cuando se puntuaron las diferentes opciones de banderas, que eran muchas, no se revisaron permanentemente estos requisitos, quedando algunas un poco lejos de lo que se pedía. Por ejemplo, la bandera ganadora no resulta simple, visible y fácilmente reconocible, y tampoco un niño puede dibujarla de memoria. Tiene muchos símbolos superpuestos, y eso hace que tal vez un niño no se acuerde de que son 32 rayos de sol o para dónde apunta la chimenea de la fábrica”, dijo, señalando otros aspectos.

“O bien se retoma el proceso, como propuso Maximiliano, o se sigue buscando dentro del orden de mérito alguna bandera que cumpla con todos los requisitos técnicos establecidos en las bases y condiciones. Esta presenta varios incumplimientos. La verdad es que es una pena porque ya se le comunicó a la autora, se mostró públicamente y ahora le toca al Concejo avalar algo que no cumple con los requisitos”, sostuvo, anticipando que su bloque no iba a acompañar el proyecto.

Su compañero Fabricio Dellasanta también pidió la palabra: “Hubo fallas en todo el proceso de selección. Primero, no hubo tiempo, porque desde que mandaron la planilla de Excel había que votar en un par de días. No sabemos los resultados, qué puntajes hubo, quién salió segundo, no sabemos nada. Creo que en el proceso hubo un destrato hacia la chica que participó, que no tiene la culpa de nada y es víctima de todo este proceso mal elaborado. Tampoco sabemos de dónde salieron las bases del concurso, si las hizo un profesional o quién las elaboró. En el Jurado lo razonable sería que participaran especialistas en la materia. Hay un montón de falencias que deben ser subsanadas”, manifestó el edil libertario.

En la votación, Juan Senn justificó su voto negativo: “Me apena decir que no vamos a acompañar el proyecto desde nuestro bloque, ya que el proceso fue viciado. Proponemos que se haga de manera correcta, como corresponde”.

Boidi también justificó su voto, aclarando que no cuestionaba el compromiso, el trabajo ni la voluntad de quienes participaron.

“Creo que debemos diferenciar dos cuestiones, la selección de una propuesta y otra cosa es que ese diseño se convierta en el símbolo oficial de todos los rafaelinos. También quiero destacar la diferencia entre un juicio estético y otro de gusto, porque el juicio de gusto tiene un componente subjetivo. Que un diseño haya sido seleccionado por un Jurado no significa que exista un consenso de toda la comunidad”, opinó.

También dijo que encontraba una dificultad en la resolución del sol, con sus rayos triangulares, simétricos e idénticos, cuya reproducción requiere dividir la circunferencia en partes iguales. “No cuestiono la cantidad de rayos, sino la resolución gráfica, porque considero que dificulta que el símbolo cumpla con el requisito de simplicidad y de fácil reproducción”, sostuvo la arquitecta.

Manifestó, además, que le hubiera gustado una participación más amplia y diversa, porque se está creando un símbolo que estará presente en escuelas, actividades culturales, deportivas y sociales, y que representará a Rafaela.

“Una bandera no se completa solamente con la intención de quien la diseña, sino también cuando una comunidad puede reconocerse en ella. Mi duda no está en el proceso ni en quienes participaron, sino en que hoy estamos frente a un símbolo que no logra representar suficientemente a una comunidad diversa como la nuestra. Respetar un proceso no significa necesariamente coincidir con su resultado”, dijo antes de votar en forma negativa.

Mientras tanto, Lisandro Mársico anticipó su voto positivo. “Hubo un Jurado amplio que avaló la decisión. También se habló de un proceso mal elaborado o con falta de transparencia. A ver, todos los que estamos acá somos gente preparada, y quienes formaron parte del Jurado, ¿por qué no lo impugnaron? ¿Nadie sabe que un concurso se puede impugnar? El concurso paraba. Si había que cuestionar las bases, ¿por qué no lo hicieron? Estaban las vías políticas y legales para impugnar y se callaron la boca. Me parece que no es falta de participación, porque además pasó algo que me extraña. Se convocó a la Cámara de Diseñadores y no quiso participar. Hubo un montón de instituciones que participaron en el Jurado”, sostuvo.

“Nadie duda del proceso de transparencia, sino del proceso en sí. No hubo opinión de expertos y estamos hablando del símbolo más representativo para la ciudad. Creo que lleva su proceso, su tiempo y la participación de expertos. El Concejo es el último órgano administrativo que debía aprobar o no la bandera. Creo que el Ejecutivo la mostró antes de tiempo”, contestó Postovit.

Al justificar su voto, Scavino cuestionó que el bloque justicialista hubiera elegido no participar del Jurado, rescató la elaboración de las bases y condiciones, y señaló que, si las objetaban, podrían haberlo hecho en marzo, cuando se publicó el decreto.

“No hubo apuro, hubo un proceso que comenzó esta gestión. No hubo una difusión de la bandera de la ciudad, sino de la ganadora del concurso, y en todo momento el Departamento Ejecutivo dio cuenta de que faltaba la ratificación de este Cuerpo. Este Concejo tuvo la potestad de formar parte del Jurado y lo que este decide tiene algún grado de soberanía. No se puede interpretar y juzgar lo que hizo el Jurado. Este Cuerpo tuvo la posibilidad de estar representado. Estamos faltando el respeto institucional al Departamento Ejecutivo y a quienes participaron, no solo al ganador”, expresó, cuestionando a Dellasanta por no haber planteado su postura en las reuniones del Jurado.

“Y no fueron un par de días en los que se decidió la puntuación, fue una semana, y el sistema era simple. Solo había que saber interpretarlo y, para eso, a lo mejor ayudaba participar activamente de las reuniones”, dijo, objetando también la opinión de Boidi sobre los rayos del sol y su planteo acerca de la necesidad de un consenso estético de toda la ciudad.

“Señora presidenta, estamos en presencia, otra vez, de voltear una iniciativa de la gestión del intendente Leonardo Viotti”, dijo Scavino antes de votar.

El proyecto fue rechazado por siete votos negativos y dos positivos.

 

Plan Mi Suelo – 315 lotes

Seguidamente, se trató el proyecto de ordenanza impulsado por el bloque justicialista, mediante el cual se autoriza al Directorio del Instituto Municipal de la Vivienda a prorrogar por 18 meses el pago de las cuotas a los adjudicatarios del programa “Mi Suelo – 315 lotes” que cuenten con planos aprobados y permiso de obra para iniciar la construcción de su vivienda.

El proyecto fue defendido por el concejal Juan Senn. “Este proyecto tiene que ver con un diálogo que fuimos sosteniendo con los adjudicatarios de los 315 lotes. Nos manifestaron que se les hace muy difícil pagar la cuota del lote, que ronda los 180.000 pesos, más o menos, un alquiler y un crédito para poder construir su vivienda. Estos son los mismos argumentos de una ordenanza que votamos con similares características, pero que tuvo una falencia. Daba la posibilidad de que las familias pudieran prorrogar el pago de las 18 cuotas, pero no estaba suficientemente clara. Por eso vimos la necesidad de que esas cuotas se sumen al final del plan; es decir, van a pagar las cuotas como corresponde, pero 18 meses después”, dijo el concejal, quien explicó que esta modificación permitirá poblar el barrio y activar actividades de diferentes rubros relacionados con la construcción.

“La idea cierra por todos lados”, manifestó antes de votar, valorando la apertura y predisposición del IMV ante la propuesta.

Con todos los votos positivos, minutos después se dio por finalizada la sesión.

Fuente: La opinión

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