Mayer cuestionó el régimen de incentivo a las inversiones aprobado por el Concejo

RAFAELA..

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“No responde a las necesidades del sector privado”, dijo el autor de la iniciativa original, que defendió su propuesta y marcó diferencias sustanciales con la ordenanza finalmente sancionada. 

La aprobación del Régimen Rafaelino de Incentivo para Grandes Inversiones (RRIGI) desató críticas en el ámbito político local luego de que el autor de la iniciativa original, Bryan J. Mayer, cuestionara con dureza el alcance de la ordenanza sancionada.

Si bien agradeció públicamente a los concejales Lisandro Mársico y Juan Senn “el reconocimiento de la propuesta y el espacio institucional para debatir”, Mayer fue contundente: “no tiene nada que ver lo que se aprobó con lo que propuse” e insinuó que se trata de una medida del Ejecutivo para saldar el tema “para la tribuna”. Mayer señala que ahora “será más difícil atraer más empleo y movimiento económico que con la idea original”

La diferencia no es solo conceptual, sino también numérica. Mientras el proyecto original (RIMI) permitía el ingreso con inversiones desde 500 mil dólares para empresas locales, el régimen aprobado eleva ese umbral a montos que van de 2 a 10 millones de dólares.

En materia de empleo, el contraste también es marcado: el Régimen de Incentivo Municipal a las Inversiones contemplaba acceso al régimen con la generación de 15 puestos de trabajo, mientras que el RRIGI aprobado exige hasta 60, según la escala del proyecto.

A esto se suma la reducción de beneficios. La propuesta original garantizaba exenciones fiscales plenas por 10 años (extensibles a 12), mientras que la ordenanza vigente limita ese beneficio a cinco años, con una reducción progresiva posterior.

 

Para Mayer, estos cambios “vacían de contenido” el espíritu original del régimen. “Pasamos de un esquema abierto, competitivo y pensado para que también incluya a las PyMEs a uno restringido, que en los hechos deja afuera a gran parte del entramado productivo local”, sostuvo.

El dirigente también cuestionó el enfoque del nuevo régimen, al señalar que “se redujo todo a una cuestión fiscal, manteniendo el control total del Estado municipal y priorizando la recaudación por sobre el desarrollo”.

Otro de los puntos de fricción es el alcance de la herramienta. El RIMI incluía incentivos integrales, como acceso a suelo industrial, estímulo al empleo local y beneficios para empresas ya radicadas, e incluso contemplaba retroactividad para inversiones recientes. En cambio, el RRIGI concentra sus beneficios en aspectos impositivos y eleva las condiciones de acceso.

“El resultado es un régimen más chico, más exigente y menos atractivo para quienes hoy generan empleo en Rafaela”, afirmó Mayer, quien cerró: “la diferencia es clara: algunos trabajamos para ampliar oportunidades reales, otros reaccionan y buscan cumplir para la tribuna”.

Sobre la posibilidad de haber podido debatir su propuesta en el concejo, como ciudadano, Mayer resaltó que: “destaco y reconozco la actitud institucional y la postura de diálogo de los dos concejales que el año pasado promovieron una instancia de diálogo seria, más allá de los caprichos faraónicos del intendente. El diálogo activo y constructivo es el camino para acompañar el esfuerzo diario de los vecinos desde la gestión pública”.

FUENTE: LA OPINION

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