RAFAELA

Pedro Torres: “Tenemos que interconectar los corazones y necesitamos ser más humanos que nunca”

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El obispo de Rafaela destacó la expectativa que despierta la visita del papa León XIV a la Argentina y aseguró que constituye “un signo de esperanza”. En una entrevista con LA OPINIÓN, detalló su intensa agenda para acompañar al Pontífice.

En el Obispado de Rafaela se respira un clima de expectativa, entusiasmo y esperanza ante un acontecimiento que promete quedar grabado en la memoria de la Iglesia argentina. La visita del papa León XIV, que comenzará el próximo domingo y movilizará a miles de fieles de distintos puntos del país, domina la conversación en todos lados. Monseñor Pedro Torres, obispo de la Diócesis de Rafaela, se prepara para acompañar al Sumo Pontífice en una agenda que lo llevará desde este domingo por Buenos Aires, Córdoba y Luján, mientras numerosos vecinos de la ciudad y de las localidades de los departamentos Castellanos, San Cristóbal y 9 de Julio -jurisdicción de la Diócesis- organizan sus viajes para participar de las celebraciones.

La visita de LA OPINIÓN al Obispado también permitió recorrer parte de la historia institucional de la Iglesia rafaelina. En la planta alta de la sede de calle Necochea, monseñor Pedro Torres ocupa el despacho que utilizó Vicente Zazpe, primer obispo de Rafaela. Allí se conserva un cuadro con la bula firmada por Francisco mediante la cual fue designado obispo de la Diócesis el 11 de noviembre de 2022. El documento adquiere un significado particular en vísperas de la visita de León XIV, porque representa la continuidad entre el pontificado de Francisco y el actual ministerio de Torres.

En una de las paredes también puede observarse una antigua fotografía de Zazpe junto a Jorge Casaretto, ambos exobispos de Rafaela, durante un encuentro en la Plaza San Pedro del Vaticano. A pocos pasos del despacho hay un pequeño espacio destinado a la oración, una suerte de capilla íntima que forma parte de la vida cotidiana del Obispado.

La entrevista, sin embargo, se desarrolló en la planta baja, en un amplio ambiente con vista al jardín. Allí, donde también se encuentra un retrato de León XIV, Torres compartió sus expectativas ante la llegada del Pontífice, sus reflexiones sobre el papel de la fe en la sociedad contemporánea y el deseo de que esta visita deje una huella espiritual que perdure más allá de los cuatro días de actividades.

En ese entorno, la conversación permitió enlazar distintas etapas de la historia de la Iglesia: el legado de Zazpe, la trayectoria de Casaretto, el pontificado de Francisco y la inminente llegada de León XIV a la Argentina.

“Aunque llueva, voy a estar ahí para verlo”

El obispo asegura que la expectativa de los fieles se manifiesta en conversaciones cotidianas, preparativos familiares y gestos sencillos que reflejan el significado que tendrá la presencia del Papa.

Cuenta, por ejemplo, que una mujer le anticipó que llevará paraguas y una silla para esperar al Pontífice, sin importar las condiciones climáticas. “Aunque llueva, yo voy a estar ahí para verlo”, le aseguró.

La escena resume, para Torres, una alegría que atraviesa generaciones y comunidades. Incluso menciona que los chicos saludan en broma a un diácono de la Catedral llamándolo “León”, como una expresión espontánea del entusiasmo que se vive.

El obispo encuentra una imagen bíblica para explicar esa expectativa. Recuerda los relatos de los Hechos de los Apóstoles, cuando las personas buscaban acercarse a Pedro con la esperanza de que al menos su sombra las alcanzara, y el episodio evangélico de la mujer que tocó el manto de Jesús.

“Mi sueño es verlo a León celebrar la Eucaristía con nosotros, porque viene a rezar con nosotros”, expresa. Y agrega que esa celebración puede convertirse en una oportunidad para sanar heridas, reencontrarse y recuperar lo esencial.

Torres considera que la visita también deja una enseñanza antes de concretarse: la posibilidad de trabajar juntos pese a las diferencias. “En la preparación, algunos han visto con asombro que pueden trabajar juntos y son de distinto palo”, señala. Para el obispo, ese aprendizaje tiene un valor particular en un país que muchas veces encuentra dificultades para construir acuerdos.

Con su habitual referencia al fútbol, compara las experiencias de la Selección Argentina y recuerda que no alcanza con reunir grandes individualidades si no existe un verdadero equipo. Menciona a Diego Maradona, Lionel Messi y Lionel Scaloni para ilustrar cómo el trabajo colectivo puede transformar los resultados.

“Tenemos que trabajar juntos”, insiste, antes de recordar la conocida enseñanza del Martín Fierro sobre la necesidad de mantener unidos a los hermanos.

 

Una visita histórica y una oportunidad para la unidad

Torres, de hablar pausado, reflexivo y con una inconfundible tonada cordobesa, considera que la llegada de León XIV representa un acontecimiento histórico, tanto por la importancia espiritual de la figura del Papa como por la excepcionalidad de estas visitas. En su repaso de la historia reciente de la Iglesia, recuerda los viajes de Pablo VI, el extraordinario recorrido internacional de Juan Pablo II y la decisión de Francisco de visitar países y comunidades que habían permanecido fuera de los grandes itinerarios pontificios.

También evoca el deseo que tenía Francisco de regresar a la Argentina, aunque las circunstancias y su estado de salud finalmente no lo permitieron. Según Torres, el pontífice argentino había expresado su intención de concretar una visita que contribuyera a la unidad.

Ahora, con León XIV, la Argentina se prepara para recibir al sucesor de Pedro en un recorrido que también comprende Uruguay y Perú. El obispo de Rafaela sostiene que esta presencia puede ayudar a mirar más allá de las diferencias políticas, sociales y culturales. Y destaca un detalle que, según le transmitieron desde la organización, refleja la sencillez del Pontífice. Es que ante una consulta sobre sus necesidades, habría respondido que le bastaban un vaso de agua y un baño limpio.

La respuesta contrasta con la magnitud de los preparativos, las expresiones artísticas y las múltiples iniciativas que se organizan para recibirlo. Torres lo relata con humor y reconoce que los argentinos suelen agregar entusiasmo y numerosos detalles a cada acontecimiento importante.

 

La fe en tiempos difíciles: “Las religiones tienen que ver con el amor, no con el poder”

Uno de los momentos más profundos de la entrevista aparece cuando la conversación se desplaza hacia el lugar que ocupa la fe en la sociedad contemporánea. Frente a la percepción de que la Iglesia ha perdido presencia pública o que muchas personas se encuentran alejadas de la práctica religiosa, Torres propone una mirada diferente.

Considera positivo que la relación con Dios no esté condicionada por estructuras de poder, sino que surja de una convicción personal. “Lo que cambia no es el poder”, plantea, al reflexionar sobre las transformaciones culturales y los desafíos que enfrenta la humanidad. En ese sentido, sostiene que las personas pueden tomar hoy decisiones más sinceras frente a lo trascendente, precisamente porque la religión ya no ocupa necesariamente el lugar de poder que tuvo en otras épocas.

El obispo menciona un encuentro internacional sobre discursos de odio y antisemitismo, desarrollado en Buenos Aires con representantes de numerosos países, donde uno de los participantes recordó que durante mucho tiempo se había pronosticado la desaparición de la religión frente al avance de la ciencia y el desarrollo.

Sin embargo, Torres observa que las preguntas fundamentales de la existencia permanecen abiertas. “Cuando llega el dolor y la enfermedad, solo le da sentido el amor y las religiones tienen que ver con el amor, no con el poder”, afirma.

Para explicar esa idea, recuerda situaciones de tragedia en las que la presencia de sacerdotes y referentes religiosos permitió acompañar a familias atravesadas por pérdidas irreparables. También vuelve sobre una imagen que recorrió el mundo durante la pandemia, cuando el papa Francisco rezaba solo en la Plaza San Pedro, bajo la lluvia, mientras millones de personas enfrentaban la incertidumbre.

“Ante las pruebas de la vida, uno se da cuenta qué es lo esencial y qué es lo accesorio”, reflexiona. Y recuerda una de las expresiones más conocidas de Francisco: “Nadie se salva solo, estamos en la misma barca”.

 

“Necesitamos un mundo más humano”

La conversación también aborda los cambios tecnológicos, la inteligencia artificial y los riesgos de una sociedad en la que las herramientas creadas para facilitar la vida pueden terminar condicionando las decisiones humanas.

Torres considera que uno de los grandes interrogantes del presente consiste en determinar quién conservará el poder de decidir. Es decir, las personas o los sistemas tecnológicos y económicos que concentran cada vez más influencia.

“Tenemos que interconectar los corazones”, afirma. Y completa esa reflexión con una definición que resume buena parte de su mensaje: “Necesitamos ser más humanos que nunca. Precisamente para que las máquinas no decidan nuestro futuro, sino que nos ayuden”.

Para el obispo, la respuesta no pasa por rechazar la tecnología, sino por recuperar valores que considera indispensables para la convivencia. “Necesitamos cercanía, misericordia, ternura y también, en muchos casos, justicia, equidad de oportunidades, educación”, enumera. En ese marco, recuerda que Francisco recomendaba a los dirigentes políticos tres actitudes fundamentales: “Diálogo, diálogo y diálogo”.

Torres entiende que el diálogo verdadero requiere escuchar las necesidades de los demás y no limitarse a defender posiciones propias. La reflexión también alcanza a los sacerdotes y a los periodistas. A los primeros les pide que no se cansen de escuchar y acompañar. Y sobre el periodismo, destaca la responsabilidad de transmitir esperanza, especialmente en momentos en que las noticias están dominadas por tragedias, conflictos y dificultades.

Para el obispo, informar no debería impedir que se reconozcan los gestos de solidaridad y las historias capaces de alentar a quienes atraviesan situaciones adversas.

 

Fieles de toda la Diócesis viajarán para encontrarse con León XIV

La visita del Papa también tendrá una fuerte expresión regional. Torres confirma que numerosos fieles de los tres departamentos que integran la Diócesis de Rafaela se están organizando para viajar a Buenos Aires, Córdoba y Luján.

No existe todavía una cifra consolidada de participantes, aunque las referencias que recibe permiten anticipar una movilización importante. Como ejemplo, menciona que una empresa de transporte del departamento 9 de Julio tenía comprometidos alrededor de veinte colectivos. También destaca que habrá representantes de distintas comunidades diocesanas en algunas celebraciones y encuentros previstos en Buenos Aires.

Según detalla, tres personas de Frontera, San Vicente y Rafaela participarán de la oración de vísperas en la Catedral, junto con el padre Walter. Además, habrá jóvenes de la región en actividades especialmente organizadas para ellos y fieles que tendrán participación en la presentación de las ofrendas.

El obispo menciona expresamente a vecinos de localidades como Saralegui, Ambrosetti, Soledad, Frontera y Villa Minetti, entre otras, que ya preparan sus desplazamientos. Considera que Córdoba podría concentrar la mayor cantidad de participantes de la Diócesis, aunque admite que no dispone de un cálculo preciso. Algunas familias incluso reservaron alojamiento en Villa Carlos Paz para facilitar su participación. En otros casos, los viajeros aprovecharán la posibilidad de hospedarse en casas de familiares o conocidos.

Torres relata que durante una visita a Tacural conversó con una mujer que conocía perfectamente el recorrido previsto para el Papa en Córdoba. También menciona a personas mayores que, aun sabiendo que deberán afrontar esperas prolongadas o dificultades para desplazarse, están decididas a participar.

“Aunque no lo vea de cerca”, le dicen algunos, quieren experimentar el clima de celebración que se vivirá durante esos días.

Quienes no puedan viajar también tendrán oportunidades de acompañar espiritualmente la visita. En distintas parroquias se organizan encuentros, vigilias y momentos comunitarios para seguir las celebraciones. Torres destaca que, de esa manera, la visita podrá sentirse en toda la Diócesis, incluso entre quienes permanezcan en sus localidades.

Una agenda intensa entre Buenos Aires, Córdoba y Luján

Monseñor Pedro Javier Torres Aliaga, de 65 años, nació en Córdoba el 31 de diciembre de 1960 y mantiene un vínculo especial con su provincia natal. Fue consagrado obispo el 27 de diciembre de 2013 en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el mismo templo al que regresará el próximo martes para participar de una de las actividades que encabezará León XIV.

Su primera designación episcopal había sido firmada por Francisco el 16 de noviembre de 2013. Nueve años después, el 11 de noviembre de 2022, el mismo Pontífice lo nombró obispo de Rafaela, responsabilidad que ejerce desde entonces.

Precisamente, el próximo miércoles se cumplirán cuatro años de aquella designación. Y la fecha encontrará a Torres en Luján, acompañando la última gran celebración del Papa en territorio argentino.

“Voy a seguir como mi estilo, voy a ser itinerante”, anticipó con una sonrisa al describir su programa.

Este sábado celebrará una misa en Soledad, localidad del departamento San Cristóbal. El domingo 8 cumplirá actividades religiosas en Rafaela durante la mañana y luego viajará a Buenos Aires, donde llegará aproximadamente a la misma hora que León XIV, cuyo arribo al Aeroparque Jorge Newbery está previsto para las 16:30.

Mientras el Papa participe de la bienvenida oficial, la visita a la Casa Rosada, el encuentro con el presidente Javier Milei y el discurso ante las autoridades en el Palacio Libertad, Torres se preparará para sumarse al programa religioso del día siguiente.

El lunes 9 de noviembre asistirá a la misa que León XIV celebrará a las 11:30 en el Monumento de los Españoles, en Palermo. Antes, el Pontífice habrá visitado el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, donde compartirá un encuentro con las personas asistidas y el personal de la institución.

Por la tarde, el Papa participará de una reunión con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina, prevista para las 16:10.

Posteriormente, a las 17:30, tendrá lugar en el Palacio San Martín un encuentro con representantes de distintas comunidades cristianas y tradiciones religiosas. Torres confirmó que será uno de los cuatro obispos católicos que acompañarán al Pontífice en esa actividad, junto con referentes de otras confesiones presentes en el país.

Más tarde participará de la celebración de vísperas, programada para las 18:45 en la Catedral Metropolitana, y de la cena con los obispos argentinos en el Arzobispado.

El martes 10 comenzará muy temprano para el obispo rafaelino, que deberá trasladarse a Córdoba antes del cierre de los espacios aéreos dispuesto por razones de seguridad. Allí asistirá a la misa que León XIV celebrará a las 10:00 en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), en la zona de la Escuela de Aviación Militar. Por la tarde, a las 15:15, participará del encuentro con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y seminaristas en la Catedral de Córdoba.

La jornada tendrá para Torres una dimensión profundamente personal. En ese mismo templo fue ordenado obispo el 27 de diciembre de 2013, en una ceremonia que marcó el comienzo de su ministerio episcopal. “Es volver a mi casa”, expresó.

 

También será una oportunidad para encontrarse con familiares, sacerdotes y conocidos que participan de la organización de la visita. El obispo destacó especialmente el trabajo de los voluntarios y señaló que desea acompañarlos como una forma de agradecerles el esfuerzo realizado.

Después de las actividades cordobesas regresará a Buenos Aires. Esa noche, a las 20:15, León XIV encabezará una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles. Torres anticipó que no participará personalmente de ese encuentro, debido al cansancio acumulado y a la necesidad de descansar antes de la siguiente jornada. La Diócesis de Rafaela estará representada por integrantes de la pastoral juvenil.

El miércoles 11 se trasladará a Luján, donde el Papa celebrará a las 10:00 una misa multitudinaria frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, después de visitar por la mañana el Complejo Penitenciario Federal de Devoto.

La celebración en Luján será la última gran actividad religiosa de León XIV en la Argentina. A las 13:30 está prevista su despedida oficial en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y a las 14:00 partirá hacia Lima, Perú.

Torres, en cambio, permanecerá en Buenos Aires hasta el jueves 12, cuando emprenderá el regreso a Rafaela.

De esta manera, el obispo tendrá la oportunidad de acompañar al Papa en las tres sedes principales de su visita y compartir distintas celebraciones con fieles provenientes de los departamentos Castellanos, San Cristóbal y 9 de Julio.

Una relación especial con Córdoba y los recuerdos de Francisco

Torres también comparte algunas referencias personales sobre León XIV, a quien conoció durante un encuentro de obispos realizado años atrás en Roma. Recuerda que participaron alrededor de 170 prelados y que el entonces futuro Papa integraba uno de los grupos que se comunicaban en inglés, idioma que Torres reconoce no dominar.

Por esa razón, el contacto fue limitado y nunca imaginó que aquel religioso terminaría convirtiéndose en el sucesor de Francisco. Desde su llegada a Rafaela como obispo, Torres no ha viajado a Roma y todavía no ha tenido oportunidad de reencontrarse con León XIV en su nueva condición.

También recuerda los vínculos que el Pontífice mantiene con comunidades religiosas y episcopales argentinas, así como sus anteriores visitas al país. En medio de esas referencias aparece nuevamente la figura de Francisco, su cercanía con la gente y su particular relación con las costumbres argentinas.

Torres recuerda cómo el Papa argentino solía detenerse en la Plaza San Pedro cuando veía a alguien con un mate, para compartir unos sorbos, ante la preocupación de sus custodios. También menciona su afición por el fútbol, las camisetas de clubes argentinos que recibía y las bromas que utilizaba para generar cercanía con sus interlocutores.

“Ojalá que tenga tiempo de tomarse un mate”, expresa Torres al pensar en León XIV y en la intensidad de los compromisos que deberá afrontar.

 

“Que especialmente los que sufren sientan que el Papa viene a decirles: ánimo, no están solos”

Hacia el final de la entrevista, Torres vuelve a la dimensión espiritual de la visita. Aunque espera poder conservar alguna fotografía de los encuentros con León XIV, aclara que no es esa su principal preocupación. “Más que la foto, yo quisiera invitar a esto: preparar el corazón para ver qué nos deja el espíritu de este paso, que ya es un signo de esperanza”, sostiene.

El obispo entiende que el verdadero significado de la presencia del Pontífice no se agotará en las multitudes, los actos públicos ni las imágenes que recorrerán el mundo. Aspira a que la visita deje una huella en las comunidades, ayude a superar divisiones y renueve la disposición a acompañar a quienes atraviesan dificultades.

Por eso, su deseo final está dirigido especialmente a las personas que sufren. “Que todos nos sintamos visitados y que especialmente los que sufren sientan que el Papa viene a decirles: ánimo, no están solos”.

La frase resume el sentido que Torres atribuye a la llegada de León XIV. Mucho más que un acontecimiento multitudinario, la visita del Papa constituye una oportunidad para renovar la fe, recuperar la esperanza y recordar que ninguna persona debería enfrentar sus dificultades en soledad.

Fuente: La Opinión