Macri enfrió la alianza con Milei y admitió que las negociaciones están en punto muerto

NACIONALES31 de octubre de 2026MarkoMarko

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El expresidente confirmó que no hubo avances para sellar un acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza.

Mauricio Macri volvió a poner en duda la posibilidad de una alianza electoral entre el PRO y La Libertad Avanza. Consultado sobre las conversaciones con el Gobierno de Javier Milei, el expresidente fue contundente: “No han avanzado nada”.

La definición llegó durante la cena solidaria anual de Hacemos!, la organización impulsada por María Eugenia Vidal, que se realizó en el Hipódromo de Palermo. A un año de las elecciones presidenciales, la respuesta del líder del PRO expuso las dificultades para transformar el acercamiento político entre ambos espacios en un acuerdo electoral concreto.

Aunque el macrismo acompañó buena parte de las iniciativas del oficialismo en el Congreso, las conversaciones todavía no desembocaron en una negociación formal para definir una coalición de cara a los próximos comicios.

La pelea por los distritos traba el acuerdo

Uno de los principales obstáculos pasa por el reparto territorial. El PRO busca preservar los municipios y distritos que gobierna, mientras que La Libertad Avanza pretende fortalecer su propia estructura y disputar espacios donde considera que puede competir con posibilidades de crecimiento.

La discusión excede la distribución de candidaturas. También pone en juego el peso político de cada fuerza en las provincias y los municipios, además de la capacidad del partido de Macri para conservar su identidad frente al avance libertario.

En las conversaciones participan dirigentes de ambos sectores. Por el macrismo interviene el diputado nacional Fernando De Andreis, mientras que del lado del Gobierno forman parte de los contactos el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en Diputados, también tiene un papel central en la relación parlamentaria con el oficialismo. Sin embargo, el diálogo institucional no logró destrabar las diferencias sobre una eventual alianza electoral.

La Ciudad de Buenos Aires, otro foco de tensión

La estrategia para la Capital Federal también aparece entre los factores que complican el entendimiento. Desde el oficialismo nacional circularon versiones que vinculaban las demoras con las diferencias entre Mauricio Macri y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

Desde el entorno de la administración porteña negaron que exista un distanciamiento entre ambos dirigentes, aunque el propio jefe de Gobierno reconoció que mantienen diferencias en materia de gestión.

Jorge Macri las describió como discusiones habituales y señaló que su primo le había planteado propuestas vinculadas con la eficiencia estatal, la reducción de impuestos y la concesión de los medios públicos. Según explicó, algunas de esas iniciativas ya habían sido implementadas en la Ciudad.

La discusión porteña tiene peso propio en la negociación nacional: para el Gobierno, la posición que adopte el PRO en su principal bastión electoral resulta clave a la hora de evaluar cualquier entendimiento más amplio.

El apoyo en el Congreso no alcanza para sellar una coalición

El PRO respaldó numerosas iniciativas de Milei desde el comienzo de su gestión, pero mantuvo diferencias en asuntos sensibles. Entre los temas que atravesaron las conversaciones figuran el Presupuesto 2027, los fondos destinados a discapacidad y la posible eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

Esas diferencias muestran que la cooperación legislativa no implica necesariamente un acuerdo político de largo plazo. Una cosa es acompañar proyectos del Ejecutivo y otra, muy distinta, compartir una estrategia electoral, acordar candidaturas y definir qué lugar ocupará cada fuerza dentro de una eventual coalición.

La relación también quedó atravesada por los cuestionamientos que Macri expresó durante una actividad partidaria en Jujuy, en septiembre. En esa oportunidad, sostuvo que el PRO había respaldado al Gobierno “como nunca nadie lo hizo”, pero cuestionó la calidad del superávit fiscal y reclamó mejores equipos de gestión.

Las declaraciones generaron malestar en sectores libertarios y sumaron tensión a un vínculo que todavía no encuentra una salida política clara.

Fuente: BorderPeriodismo
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