Alarma en escuelas rafaelinas: amenazas, “bromas”, objetos peligrosos o armas de juguete activan protocolos de seguridad

RAFAELA..

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Una semana después del crimen de un alumno en San Cristóbal, se multiplican episodios en establecimientos de Rafaela. A los casos ya conocidos se suma una denuncia por mensajes que advertían sobre un supuesto tiroteo en la "Normal".

En un clima todavía atravesado por la conmoción que generó el asesinato de un adolescente de 13 años en la Escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, donde un joven de 15 utilizó una escopeta para cometer el crimen, en Rafaela se encadenan situaciones que mantienen en alerta a la comunidad educativa y a las fuerzas de seguridad.

Durante los últimos días, tres episodios registrados en distintos establecimientos encendieron las alarmas. El lunes, un alumno de la Escuela Primaria Alberdi asistió a clases con una réplica de arma. El martes, en la Escuela Secundaria Malvinas Argentinas, otro estudiante fue detectado con una linterna que posee capacidad de efectuar descargas eléctricas. Y este miércoles, en la Escuela Primaria Rivadavia —ubicada a escasas cuadras de la Plaza 25 de Mayo—, un niño fue sorprendido con un arma de juguete en su mochila.

En todos los casos se activaron los protocolos de seguridad, lo que incluyó la intervención policial y medidas preventivas dentro de cada institución. Si bien no se registraron personas lesionadas ni situaciones de violencia directa, la reiteración de hechos en un corto lapso profundiza la preocupación.

A ese escenario se sumó en las últimas horas una denuncia formal que aportó un elemento aún más sensible. La directora de la Escuela Secundaria Domingo de Oro (ex Normal), ubicada en Urquiza al 400, se presentó en sede policial tras recibir capturas de pantalla de mensajes que circulaban entre estudiantes y que hacían referencia a un supuesto tiroteo en el establecimiento.

De acuerdo con la denuncia, el contenido de los mensajes advertía sobre un presunto ataque y mencionaba incluso horarios en los que podría producirse. "10 y 5 arranca el tiroteo" señala parte del diálogo entre alumnos de un curso en un grupo de WhatSapp. También se aludía a la existencia de grupos que incitarían a jóvenes que están "medio chapita" a cometer este tipo de hechos.

Ante la gravedad potencial de los mensajes, las autoridades del establecimiento mantuvieron diálogo con los alumnos involucrados, quienes señalaron que se trataba de una “broma”. No obstante, se dio intervención a la Policía y se iniciaron actuaciones para determinar el alcance de la situación.

El episodio, más allá de su desenlace preliminar, se inscribe en un contexto delicado, donde cualquier broma o amenaza —real o no— adquiere otra dimensión. La circulación de mensajes de este tipo, sumada a la aparición de objetos que simulan o pueden funcionar como armas, obliga a reforzar los mecanismos de prevención y seguimiento.

Fuentes vinculadas al ámbito educativo y de seguridad coinciden en que los protocolos vigentes están funcionando, pero reconocen que el desafío pasa también por el trabajo con los estudiantes y sus entornos, en un escenario donde las redes sociales amplifican rumores, temores y, en algunos casos, conductas de riesgo.

La seguidilla de episodios deja una señal clara: la necesidad de sostener la vigilancia, fortalecer la intervención institucional y abordar con seriedad un fenómeno que, aunque en ocasiones se presente como juego, puede tener consecuencias imprevisibles.

FUENTE: LA OPINION

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