Rafaela: Sillas vacías y respuestas por escrito en el festival de los bidones

RAFAELA..

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Hablemos de lo que sucede en Rafaela cuando el poder tiene que dar la cara y, de repente, la agenda se vuelve "complicada". ¿Viste que cuando se trata de explicar el destino de los impuestos, algunos parecen preferir el refugio del despacho antes que el micrófono del Concejo?
Fijate este dato: tanto el intendente Leonardo Viotti como el subsecretario Juan Pablo Aversa habrían optado por no presentarse físicamente a la interpelación solicitada por el cuerpo legislativo. En lugar de sentarse frente a los representantes de los vecinos para aclarar las presuntas irregularidades en la compra de agua, el Ejecutivo habría elegido el camino del descargo por escrito. Una maniobra que, para muchos, tendría el aroma del "paso de largo" para evitar el cruce directo. 
La sospecha, que ya es un secreto a voces, indica que el municipio habría incurrido en un fraccionamiento de gastos para beneficiar a un proveedor vinculado directamente con la familia de Aversa. Según los informes de auditoría que circulan, se habrían emitido órdenes de compra el mismo día para eludir los controles de montos establecidos por ordenanza. O sea, estaríamos ante un "desdoblamiento" de manual para que la plata quede siempre en el mismo lugar. 
Es increíble. Mientras se anuncian planes de inversión para equipamiento con bombos y platillos, la respuesta al escándalo de los bidones habría sido esquiva. Al no asistir al recinto, se le habría negado a la ciudadanía la posibilidad de ver, cara a cara, a quienes deberían garantizar que ni un solo peso de los rafaelinos termine en negocios de amigos. 

Concejo Municipal de Rafaela
Viotti y Aversa estarían intentando cerrar el capítulo con explicaciones técnicas en papel, pero el ruido en el Concejo no cesa. La oposición ya habla de pruebas contundentes y de un beneficio sistemático hacia la firma en cuestión. 
Al final, la receta se repite: cuando el agua llega al cuello, se cierran las puertas y se mandan cartas. Porque dar la cara, en esta gestión, parecería ser un costo que nadie quiere pagar.
Es, como mínimo, una falta de respeto institucional. O, para que se entienda bien: nos estarían queriendo explicar la transparencia a través de un sobre cerrado.

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