

Con un poco de ingenio y tiempo, podés darles una nueva vida antes de que terminen en la basura.
Los termos viejos suelen quedar olvidados en la alacena o en los muebles de la cocina y poca gente sabe que puede seguir aprovechándolos. Antes de desecharlos, podés reutilizarlos de forma original y sustentable, convirtiéndolos en macetas para tu jardín.
Se trata de una tendencia que poco a poco fue ganando lugar para reemplazar a las macetas tradicionales. Además, se pueden ubicar tanto en el exterior como en el interior de casa.
Cómo transformar un termo en una maceta, paso a paso
El procedimiento es sencillo y no requiere de herramientas especiales. Solo necesitás un termo viejo, tierra, algunas piedras y la planta que más te guste.
Limpiá bien el termo por dentro y por fuera para eliminar restos de yerba o café.
Hacé un pequeño agujero en la base para que drene el agua y evitar que las raíces se pudran.
Colocá una capa de piedras en el fondo para mejorar el drenaje.
Agregá tierra fértil y plantá la especie elegida. Podés optar por suculentas, cactus o flores de bajo mantenimiento.
Decorá el exterior del termo a tu gusto: podés pintarlo, pegarle stickers o dejarlo con su diseño original para un toque vintage.
Ventajas de usar termos como macetas
Además de ser una opción económica y ecológica, los termos reciclados resisten bien los distintos climas y ayudan a mantener la humedad de la tierra por más tiempo.
Precauciones a tener en cuenta
Si el termo es de metal, evisá que no tenga óxido ni partes cortantes que puedan dañar las raíces o lastimarte al manipularlo.
Si es de plástico, asegurate de que estén en buen estado y no desprendan olores fuertes.
Evitá usar termos que hayan contenido sustancias químicas o productos tóxicos.
Colocá las macetas en un lugar donde reciban luz solar, según la especie que elijas y regá con moderación.
FUENTE: TN













