
Víctor Hugo Morales: “Se lanzan a la peor de las humillaciones en la historia reciente del trabajo”
NACIONALES
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En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana cuestionó la reforma laboral a días de que comience su tratamiento en el Senado
Fue en Burzaco, un poco más al sur. Llovía con una furia fascista sobre Burzaco, al sur. Y tres mil personas aguantaban el chaparrón, enhiestas, conservando su lugar pasito a pasito. Atentos para que no se colara nadie. El objetivo era llegar hasta la puerta de la empresa de electrodomésticos.
Escucharon al comerciante decir que calculaba que irían 50 personas a buscar ese trabajo que él podía dar, pero que no salía de su asombro con las tres mil que formaban la prolija fila serpenteando entre unos galpones y edificios.
Había una curva pronunciada de la línea de aspirantes que impedía ver lo que sucedía más allá. ¿Cuánto habría? ¿Cuántos somos? ¿Cuándo llegaré a la puerta?
Dicen que ninguno se fue, ni cuando alguien dijo que ya había terminado la presentación. Entregar el currículum, estar cara a cara era una decisión de las horas de espera. No se querían ir así nomás.
En mi libro Un grito en el desierto de hace 30 años, describía en el primer capítulo la misma historia de cientos de chicas que aguardaban por un trabajo en un gimnasio.
Como estaba casi pegado a la radio en la que trabajaba, podía escuchar las charlas. La gente va sabiendo que es imposible. Pero al menos hace algo. Se levanta temprano para ganar un buen lugar, toma dos mates a la carrera y, en el envión, se trepa al bondi
No aguanto la mirada de mis viejos. No, no me miran mal, pero adivino la impotencia. En fin, sé que no va a pasar nada, pero al menos me jugué una carta.
Es a esos trabajadores, de los cuales más de la mitad no sabrá lo que es un trabajo en blanco en toda su vida, que el gobierno de las corporaciones gerenciado por Milei les endosa la reforma laboral.
Lo intenta con buenas perspectivas porque el perfil traidor de los diputados que la votarán es sostenido por la mafia de Clarín, por los sobornos y por el imperativo fascista de esta época.
El diario publicó en tapa con letras bien grandes los juicios laborales. Magnificó el número. La realidad es el 1.04 por ciento de los trabajadores.
Ugo Palheta, escritor francés, sacó un libro que se llama La nueva internacional fascista, magnífico libro de ediciones La Cabra, señala que el neofascismo ya es una fuerza mundial.
Describe un campo magnético de neofascismos que le permite atraer a franjas de poblaciones, pero al mismo tiempo a sectores enteros de las élites políticas y mediáticas, en busca de una nueva hegemonía.
Desafiando al sistema, prometiendo la ley y el orden, conquistan vastísimos sectores. Remarca Palheta la adhesión de grandes sectores de capital a las extremas derechas.
El capital, la ideología fascista, el intento hegemónico, son las banderas de la reforma criminal de este febrero aciago.
La fila de Burzaco, el dolor de la espera, la desesperanza de la mayoría, se hace todavía más intolerable cuando los fascistas del gobierno y la prensa hegemónica se lanzan a la peor de las humillaciones en la historia reciente del trabajo, que es la reforma laboral.
FUENTE: PAGINA12










