Cómo cuidar el Romero para que no se seque en la maceta

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El mantenimiento del Romero en maceta requiere una exposición solar y un drenaje perfecto. Evitar el exceso de humedad es clave para que la planta no se seque.

El Romero es una de las hierbas aromáticas más deseadas en los hogares argentinos, ideal para condimentar comidas y aromatizar el jardín. Sin embargo, muchos se frustran al notar que, a las pocas semanas de comprar la planta, comienza a ponerse marrón y se seca por completo. Lograr que prospere en una maceta requiere entender su origen mediterráneo.
 
Esta planta es extremadamente resistente al sol y al calor, pero muy sensible al cuidado excesivo. El error más común de los principiantes es tratar al Romero como a una planta de interior delicada.

El sol directo y la importancia del drenaje
El secreto principal para que el Romero no se seque es la luz solar. Esta planta necesita al menos seis horas de sol directo cada día para realizar sus procesos vitales. Si se mantiene en una cocina oscura o en un rincón con poca sombra, sus hojas se debilitarán y la planta morirá lentamente por falta de energía.

 El sustrato es el segundo factor determinante para el éxito del cultivo en macetas. El Romero odia tener "los pies mojados": el agua estancada pudre sus raíces de forma casi inmediata. Por eso, es fundamental utilizar una mezcla arenosa que permita que el agua pase de largo. Asegurate de que la maceta tenga orificios de drenaje siempre despejados.

Tips clave para un Romero siempre verde
Ubicar la maceta en el lugar con más sol directo de toda tu casa o balcón.
Usar un sustrato liviano, mezclando tierra fértil con un tercio de arena gruesa.
Regar únicamente cuando la tierra esté totalmente seca al tacto y se vea clara.
Evitar el uso de platos con agua debajo de la maceta para prevenir hongos.
Realizar cosechas regulares cortando las puntas para estimular el crecimiento de brotes nuevos.
El riego estratégico y la poda de cosecha
Mucha gente piensa que el Romero se seca por falta de agua, cuando en realidad suele morir por exceso de riego. Al ser una planta de climas áridos, prefiere pasar un poco de sed antes que estar encharcada. El riego debe ser profundo pero muy espaciado, permitiendo que el sustrato se seque por completo entre aplicaciones.

 La poda también juega un rol fundamental en la salud del arbusto. Cosechar las ramas superiores con frecuencia obliga a la planta a ramificarse y fortalecer su estructura central. Si se deja que crezca sin control, los tallos se vuelven leñosos y las hojas interiores se caen, dándole un aspecto desprolijo y seco en la base.

 Finalmente, cabe recordar que el Romero no necesita mucho fertilizante. Un exceso de abono puede quemar sus raíces o hacer que pierda su aroma característico. Con un poco de compost en primavera será suficiente.

FUENTE: AIRE DIGITAL

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