

. Dos vidas jóvenes perdidas en apenas 72 horas habrían dejado al descubierto la dramática encrucijada que atraviesa la seguridad vial en Rafaela.
Detrás de las desgarradoras cifras de la fatalidad hay familias destrozadas y una comunidad entera que exige respuestas inmediatas a la desidia estatal.
Como de costumbre, la reacción de la gestión del intendente Leonardo Viotti habría llegado tarde, a remolque de la sangrienta realidad.
El anuncio de controles improvisados en las inmediaciones del Autódromo se presenta como un parche efectista que no resuelve el problema de fondo.
La falta absoluta de planificación para prevenir, ordenar y sancionar las corridas clandestinas estaría convirtiendo a las arterias locales en pistas mortales.
Los cronistas de La Voz de Rafaela registraron la indignación de los vecinos ante la ausencia de políticas públicas permanentes de control y concientización.
En medio del escándalo, la mirada pública se posa sobre la figura del funcionario Germán Bottero, salpicado por el ensordecedor silencio oficial.
Resulta incomprensible que quien suele opinar sobre temas menores estaría esquivando dar explicaciones sobre una de las crisis más urgentes de la ciudad.
Fuentes territoriales consultadas por La Voz de Rafaela ratificaron que los operativos espasmódicos solo buscan acallar el malestar tras la tragedia.
La ciudadanía rafaelina no necesita anuncios para la foto después del velorio, exige medidas concretas y presencia disuasiva en las calles ahora mismo.
El estrepitoso fracaso en la prevención del tránsito continúa cobrándose la vida de nuestros pibes bajo la mirada pasiva de los funcionarios.
Sigan escondiendo a Bottero y montando controles fantasma cuando la tragedia ya ocurrió, muchachos, que a las familias rafaelinas los parches no les devuelven a sus hijos.
* lavozderafaela
* Ciberpolítica Argentina
* Fernando Núñez - Periodista
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