El PJ blanqueó su ruptura en el Día de la Lealtad: Kicillof se proyectó al 2027 y Máximo lanzó dardos desde Chaco

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El peronismo celebró el 17 de octubre con actos separados en La Matanza y Resistencia.

El peronismo llegó al Día de la Lealtad dividido y terminó de exhibir sus diferencias con dos actos en paralelo, encabezados por Axel Kicillof en La Matanza y Máximo Kirchner en Chaco. La distancia entre ambos sectores quedó expuesta tanto en la elección de los escenarios como en los discursos, atravesados por la disputa por el liderazgo del espacio y la estrategia para enfrentar a Javier Milei en 2027.

Kicillof aprovechó la convocatoria del PJ bonaerense para reivindicar a Cristina Kirchner, cuestionar al Gobierno nacional y ofrecerse a asumir nuevas responsabilidades políticas. Máximo, desde Resistencia, defendió a la expresidenta, pero también lanzó una advertencia hacia los dirigentes que prometen confrontar con el oficialismo y después no sostienen sus posiciones. Aunque no mencionó directamente al gobernador, sus palabras resonaron en medio de la interna peronista.

Kicillof se ofreció a recorrer el país y puso la mira en 2027

El gobernador bonaerense cerró el acto realizado en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en el partido de La Matanza, con un mensaje orientado a construir una alternativa nacional. Ante intendentes, funcionarios provinciales y dirigentes sindicales, sostuvo que el peronismo debe dejar de limitarse a la oposición y prepararse para volver al Gobierno.

“Cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país. Cuenten conmigo para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora”, afirmó Kicillof, en una de las definiciones políticas más relevantes de su discurso.

El mandatario también defendió a Cristina Kirchner, a quien consideró “injustamente presa por defender nuestras banderas”. La reivindicación de la expresidenta buscó mostrar continuidad con las principales referencias históricas del kirchnerismo, mientras Kicillof intenta consolidar un perfil propio y ampliar su proyección nacional.

En su diagnóstico, la derrota del oficialismo en las próximas elecciones presidenciales requiere una construcción política más amplia que la resistencia a las medidas de Milei. “No alcanza con ser oposición, no alcanza con luchar”, sostuvo, y convocó a acercarse a los votantes que apoyaron al Gobierno pero hoy se sienten defraudados.

Máximo Kirchner disparó contra los que prometen batalla y después retroceden

Mientras Kicillof hablaba en el conurbano bonaerense, Máximo Kirchner encabezó su propia convocatoria en el Club Juventud de Resistencia, junto al senador y exgobernador chaqueño Jorge Capitanich.

El diputado nacional apuntó contra los dirigentes que, según su descripción, se muestran duros frente al micrófono, pero no mantienen esa postura cuando deben enfrentar las consecuencias de sus decisiones.

“Hay muchos que les gusta agarrar el micrófono y subirse a las tarimas a decir discursos lindos y a prometer batalla, que después al primer chasquibún salen corriendo”, afirmó el líder de La Cámpora.

Aunque evitó identificar a los destinatarios, la frase quedó atravesada por la disputa que mantiene el kirchnerismo con el sector de Kicillof por la conducción del peronismo y la estrategia electoral. El hecho de que ambos dirigentes eligieran actos separados para una fecha central del calendario justicialista reforzó la imagen de una fractura que todavía no encuentra una salida común.

Máximo también recordó los intentos de acercamiento entre distintos sectores peronistas y cuestionó a quienes, según dijo, le dieron la espalda a Cristina Kirchner. “Ojalá, compañeros, alcanzara con la unidad”, planteó, al advertir que un acuerdo formal no garantiza por sí solo una estrategia compartida.

Cristina Kirchner, el punto de coincidencia en una interna que sigue abierta

Pese a las diferencias, tanto Kicillof como Máximo colocaron a Cristina Kirchner en el centro de sus discursos. El gobernador afirmó que la expresidenta está detenida de manera injusta, mientras que el diputado sostuvo que permanece “secuestrada” por el poder económico concentrado.

Máximo vinculó la situación judicial de Cristina con las políticas de sus gobiernos, entre ellas la Asignación Universal por Hijo, el Procrear y Conectar Igualdad. Según su planteo, la expresidenta fue perseguida por enfrentarse a los sectores económicos más poderosos.

La coincidencia en la defensa de Cristina no alcanzó, sin embargo, para unificar las convocatorias. Kicillof encabezó el acto respaldado por el PJ bonaerense y por intendentes de peso territorial, mientras Máximo eligió una actividad junto a Capitanich y no participó de la convocatoria en La Matanza ni de la movilización de La Cámpora frente al domicilio porteño de la expresidenta.

La escena dejó a la vista una tensión central para el peronismo: el reconocimiento del liderazgo histórico de Cristina convive con una disputa por quién debe conducir la reconstrucción del espacio y definir su candidatura presidencial.

Kicillof y Máximo coincidieron en el rechazo a Milei, pero sin una estrategia común

Los dos discursos incluyeron fuertes críticas al programa económico del Gobierno nacional. Kicillof cuestionó el ajuste, defendió la justicia social y acusó a la administración libertaria de poner en riesgo la soberanía política y económica de la Argentina.

“Argentina no puede recibir órdenes del extranjero”, sostuvo el gobernador, que también criticó la relación de Milei con Estados Unidos e Israel. En el plano provincial, presentó las políticas de su administración como una red de contención frente a los recortes nacionales y destacó la continuidad de la obra pública, la asistencia social y la inversión educativa.

Máximo, por su parte, enumeró lo que considera retrocesos en materia de empleo, salarios, educación y salud. También cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al sostener que favorece a grandes empresas mientras las economías locales y los hogares enfrentan dificultades crecientes.

Sin embargo, las coincidencias contra Milei no se tradujeron en una convocatoria compartida. La falta de un acto unificado volvió a exponer el problema de fondo: el peronismo necesita construir una alternativa electoral, pero todavía discute quién debe liderarla y con qué equilibrio entre el kirchnerismo y el espacio que impulsa Kicillof.

El PJ llega a 2027 con la unidad en disputa

Kicillof planteó que el peronismo debe actualizar su propuesta sin abandonar sus principios y buscar a quienes votaron a Milei con expectativas que, según su interpretación, no se cumplieron. Su apuesta es convertir el descontento con el Gobierno en una mayoría electoral capaz de disputar la Presidencia.

Máximo, en cambio, puso el acento en la lealtad política, la militancia y la necesidad de sostener la confrontación sin retrocesos. Su discurso dejó una advertencia para quienes reclaman renovación o nuevos liderazgos, pero también para los dirigentes que buscan construir una alternativa sin resolver primero las diferencias dentro del movimiento.

Fuente: BorderPeriodismo
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