

La falta de respuestas municipales frente a los problemas de bacheo y pavimentación está llevando a que vecinos de distintos sectores de Rafaela comiencen a evaluar alternativas privadas para concretar obras por su cuenta.
El panorama presenta dos problemas. Por un lado, el deterioro del pavimento existente, con baches que se multiplican por toda la ciudad y reparaciones que no alcanzan. Por otro, las numerosas cuadras que siguen esperando el asfalto, sin perspectivas claras de cuándo llegará.
A casi tres años de gestión, apenas cuatro cuadras fueron ejecutadas directamente por el Municipio. Otras, como las de calle Cerdán y Los Jacarandaes, estuvieron impulsadas por iniciativas privadas, mientras que algunas intervenciones estuvieron a cargo de la Provincia.
Frente a este escenario, la desconfianza en la capacidad de respuesta municipal comienza a traducirse en intentos de organización vecinal. En distintos sectores de la ciudad ya se están explorando mecanismos de financiamiento y ejecución que permitan avanzar sin depender exclusivamente del Municipio.
Pero esta alternativa también plantea un problema de desigualdad. En los barrios con mayor poder adquisitivo, los vecinos seguramente podrán reunir los fondos necesarios para reparar los baches e incluso pavimentar sus calles. En aquellos donde los recursos económicos son menores, en cambio, probablemente deban seguir esquivando charcos y respirando polvo.
El fenómeno merece atención porque revela algo que va más allá de las calles de tierra y los baches: cuando los vecinos comienzan a buscar soluciones por fuera del Municipio, también queda en evidencia la desconfianza en la capacidad de respuesta de sus autoridades.
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