

El contraste no puede ser más evidente. Una imagen a veces explica lo que las palabras no pueden.
Por un lado, el interés político consigue hasta lo imposible. Un moderno estadio construido en apenas unos meses. Ya inaugurado y con shows programados para que nadie falte a la foto.
Del otro, la de desidia de los mismos permite que vecinos de un importante sector de la ciudad convivan respirando un olor nauseabundo. Algo mucho más simple, no pudo solucionarse desde hace la misma cantidad de meses.
ASSA no cumple y quienes deben reclamar, parecen ocupados en otra cosa.
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