En cambio, consideró que la reconstrucción de las reservas debería surgir principalmente de la propia dinámica de la economía argentina y de una política que permita generar los dólares necesarios.
La idea implica un cambio de foco para la próxima etapa del programa: no depender exclusivamente del financiamiento oficial externo, sino avanzar hacia una situación en la que el país pueda generar capacidad de acumulación de reservas y recuperar progresivamente el acceso a los mercados.
El próximo desafío: transformar la estabilización en crecimiento
El diagnóstico de Gopinath combina una evaluación positiva de la primera etapa del gobierno de Milei con una advertencia sobre los desafíos que quedan por delante.
La estabilización macroeconómica, según su análisis, constituye un avance importante, pero ahora debe complementarse con una mejora sostenida de la actividad y el empleo. Para conseguirlo, será clave mantener el rumbo de las reformas sin perder de vista las vulnerabilidades cambiarias y financieras que todavía presenta la Argentina.
En ese contexto, la recuperación de las reservas, una mayor flexibilidad del tipo de cambio y el regreso al financiamiento internacional aparecen como piezas centrales para reducir los riesgos de los próximos años.



















