
sábado poría haber ocurrido una verdadera desgracia en la plaza Elda Massoni, cuando un perro atacó a un hombre que se encontraba en el lugar. La víctima sufrió heridas de consideración, pero, afortunadamente, el desenlace no fue aún más grave.
La situación también invita a pensar qué podría haber ocurrido si el ataque hubiera tenido como víctima a un niño. Las mismas heridas, en una persona de menor edad y contextura física, podrían haber provocado consecuencias mucho más graves.
Todo indicaría que se trató de un accidente: el perro, de raza pitbull, permanecería habitualmente encerrado y se habría escapado. Pero más allá de las circunstancias puntuales, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una problemática que no puede quedar librada a la suerte.
La tenencia responsable de animales implica también tomar conciencia de los riesgos y extremar los cuidados, especialmente cuando se trata de perros que pueden provocar lesiones de gravedad.
Rafaela necesita más información, prevención y concientización. No podemos esperar a que ocurra una tragedia para reaccionar. La seguridad de quienes disfrutan de nuestros espacios públicos, especialmente de los niños, no debería depender de la suerte.
















