Y sumó: “A ver si entiendo: ¿planifiqué todo al detalle —escribano, apostilla, correos, testigos— y justo me ‘descuidé’ en que la plata viniera de la cuenta de un tercero y sin factura? ¿El genio del crimen y el chapucero, la misma persona? Por favor”.
“Un empresario que movía muchos millones por empresas y cuentas del exterior, ¿me necesitaba a mí —un economista conocido candidato a presidente— para mover 200 mil dólares por una cuenta con mi nombre? Una vía tan evidente y trazable sería el peor plan de lavado de la historia”, agregó.
Espert volvió a remarcar que “todo lavado tiene un beneficiario: o el dueño recupera su plata “limpia”, o uno disfraza plata propia”, y que en su caso “no pasó ni una cosa ni la otra”. “Un delito sin objeto probado y sin beneficiario no es un delito difícil de probar: es un delito que no ocurrió”.
Además, sentenció que cuando supo quién era Machado “lo dije por radio, en vivo, con todas las letras. Y rectifiqué mis impuestos y pagué, antes de que el fisco me reclamara un peso. Esa es mi ‘maniobra de ocultamiento’”. Agencia NA



















