En lugar de vivir pendientes del próximo paso, muchas personas comienzan a valorar más el presente, los vínculos cercanos y los momentos simples. La frase de Freeman parece inscribirse dentro de esa lógica.
No se trata de renunciar a los proyectos o dejar de actuar, sino de comprender que la vida también ocurre entre una meta y otra. Y que, a veces, la claridad aparece justamente cuando se deja de correr detrás de ella.
FUENTE: TN



















