Causa Cuadernos: Baratta amplió su declaración para despegarse de una testigo y tildó de “hipócrita” a Lavagna

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El exfuncionario kirchnerista negó cualquier vínculo con Hilda Horovitz y aseguró que los mensajes que ella le enviaba eran "unilaterales" para exigirle dinero a cambio de silencio.

El juicio oral por la denominada “causa Cuadernos” sumó un nuevo capítulo de alta tensión. Roberto Baratta, exmano derecha de Julio de Vido en el desaparecido Ministerio de Planificación Federal, solicitó ampliar su declaración indagatoria ante el tribunal con un doble objetivo: desacreditar los dichos de una testigo clave y cruzar con dureza al exministro de Economía, Roberto Lavagna, a quien tildó de "hipócrita".

En primera instancia, el exfuncionario kirchnerista buscó despegarse de las afirmaciones de Hilda Horovitz, exesposa del chofer Oscar Centeno. Durante las audiencias previas, la testigo había asegurado que Baratta solía enviarle fotografías directas, haciendo mención específica a una imagen que retrataba un bolso contenedor de dinero sujeto con bandas elásticas.

La negación de Baratta

Frente a esto, Baratta negó categóricamente cualquier tipo de ida y vuelta con la mujer: “Nunca le contesté (a Horovitz) en esos dos años. Era una relación unilateral. Horovitz y yo no teníamos ninguna relación. No tenía vínculo personal o canal de comunicación. Era una relación unilateral", sentenció para desacreditar la versión de la fiscalía.

La estrategia de la defensa técnica consistió en exponer ante el estrado una serie de mensajes de texto y comunicaciones que Horovitz le remitía de manera periódica al exsubsecretario. De acuerdo con el análisis de esas pruebas, el trasfondo de dichos mensajes era la exigencia de sumas de dinero a cambio de silencio, bajo la advertencia explícita de que ella se encontraba al tanto "de lo que hacían", en alusión al presunto circuito de recaudación de dádivas que Centeno registraba minuciosamente en sus anotaciones manuscritas.

La jornada procesal también estuvo marcada por la réplica de Baratta hacia el testimonio que brindó horas antes Roberto Lavagna, exjefe del Palacio de Hacienda. “No puede ser tan hipócrita”, disparó de forma tajante el imputado, cuestionando la validez de las declaraciones del exministro sobre supuestas irregularidades en la gestión de la infraestructura pública.

Para sostener su contraataque, Baratta apeló al rol de los organismos internacionales de crédito: “¿El Banco Mundial hubiese continuado financiando obras viales luego de 2005 si se hubiese verificado ‘cartelización’ y ‘sobreprecios’ como afirmó aquí el exministro?“, inquirió de manera retórica ante los jueces.

Previamente, Lavagna había comparecido ante el tribunal para ratificar y aclarar el alcance de sus históricas advertencias lanzadas en noviembre de 2005 durante un almuerzo en la Cámara Argentina de la Construcción, pocas semanas antes de ser desplazado de su cargo por Néstor Kirchner. “Dije que había algunos indicios preliminares de cartelización, de sobrecostos, y que se había tomado la decisión de involucrar a la Comisión de Defensa de la Competencia en el tema”, rememoró el economista.

Lavagna relató el clima hostil que generaron sus palabras en el sector empresarial en aquel entonces: “Algunas de las autoridades más importantes de la Cámara, cuando terminé, me dijeron: ‘Ministro, justo acá viene a decir eso’. Y mi respuesta fue: ‘Sí, justo acá tenía que hacerlo’”.

De acuerdo con la reconstrucción efectuada por el exministro, las sospechas sobre la obra pública se formalizaron entre abril y mayo de 2005, en el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). En esa oportunidad, las máximas autoridades de la banca de desarrollo le transmitieron a la delegación argentina una profunda "incomodidad" por los mecanismos de ejecución en los programas viales y anticiparon la posibilidad de abrir auditorías específicas.

Por último, Lavagna detalló los pormenores técnicos de su gestión, precisando que intervino en el diseño de las leyes de presupuesto nacional correspondientes a los períodos 2003, 2004, 2005 y 2006 (este último elaborado antes de su salida en noviembre de 2005). Al respecto, concluyó explicando que durante los primeros dos años de la administración peronista la brecha entre las demandas de fondos de carteras como Planificación y los recursos genuinamente disponibles en el Tesoro era "muy moderada", situación que comenzó a distorsionarse con posterioridad.

FUENTE: BORDER PERIODISMO
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