Leonardo Fariña declaró que Néstor Kirchner fue la clave del “crecimiento exponencial” de Lázaro Báez

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El exfinancista testificó en el juicio contra Cristina Kirchner y aseguró que el dueño de Austral Construcciones era un “depositario de confianza” del expresidente.

En una nueva jornada del juicio oral por la causa Cuadernos, el ex financista Leonardo Fariña prestó declaración testimonial y apuntó de forma directa contra el vínculo comercial y personal que unía al expresidente Néstor Kirchner con el empresario santacruceño Lázaro Báez. Quien fuera el "valijero" arrepentido en el expediente de "La Ruta del Dinero K" aseguró que esa estrecha relación de confianza fue la llave que impulsó el despegue definitivo de la firma Austral Construcciones.

La exposición de Fariña se dio en el marco del proceso judicial que mantiene como principal imputada a la expresidenta Cristina Kirchner, señalada por la Justicia como la presunta jefa de una asociación ilícita orientada a la recaudación de dádivas y retornos provenientes de empresarios beneficiados con la obra pública vial.

Amistad, negocios y un canal directo para cobrar

Al describir la dinámica entre el exmandatario y el dueño de Austral Construcciones, Fariña fue tajante ante el tribunal: “Báez era amigo con todas las letras (de Néstor Kirchner), lo digo de una manera ni mala ni buena, loable, en cuanto al concepto que ellos tenían de amistad, pero a su vez tenían una relación comercial, personal”. En esa misma línea, definió al constructor como un "depositario de confianza" del jefe de Estado, una condición que, según sus palabras, le allanó el camino tanto en los albores de la firma como en la posterior expansión geométrica de sus activos.

De acuerdo con el testimonio del imputado colaborador, los beneficios de esa cercanía se traducían en ventajas operativas cotidianas e inmediatas dentro de la estructura estatal. Fariña detalló que la constructora patagónica gozaba de una celeridad inusual a la hora de percibir los fondos públicos: “Tenía celeridad en el cobro de certificados. Levantaba un teléfono, iba y cobraba”.

Para viabilizar esos circuitos ágiles de dinero, Báez mantenía como interlocutor directo al entonces secretario de Obras Públicas, José López. Toda la operatoria se canalizaba bajo la órbita del Ministerio de Planificación Federal, conducido en aquel período por Julio de Vido y disuelto posteriormente en el año 2015.

La trastienda de su confesión como arrepentido

Durante su comparecencia, el ex financista también brindó precisiones técnicas sobre cómo se gestó su incorporación a este expediente en el año 2018, cuando la causa se encontraba en etapa de instrucción bajo la tutela del fiscal federal Carlos Stornelli. Fariña se encargó de desmitificar cualquier tipo de presión externa y remarcó que su presentación judicial se dio por iniciativa propia.

“No tuve una citación para ir, fue de carácter espontáneo”, aclaró frente a los magistrados. Al respecto, recordó las limitaciones logísticas que enfrentaba en ese momento debido a su situación legal: “Yo estaba en el programa de testigos protegidos, no tenía libertad de moverme, tenía que hacer una petición. Lo que debe haber pasado es que tuve que informar mi voluntad de ir a tal lugar”, concluyó, ratificando la validez y el origen voluntario de los aportes que dieron cuerpo a la investigación.

FUENTE: BORDER PERIODISMO
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