

La estrategia de seguridad urbana implementada en la ciudad ha ingresado en una fase de severos cuestionamientos por parte de la ciudadanía. Mientras el oficialismo municipal destina importantes sumas del dinero de los contribuyentes en campañas publicitarias para promover el programa "Ojos en Alerta", la realidad operativa de las fuerzas de prevención en las calles desnudas una preocupante desidia. Los vecinos interpretan estas convocatorias digitales como un intento del Estado local por trasladar la responsabilidad del cuidado comunitario al propio ciudadano, exponiendo la incapacidad para garantizar la protección básica.
LA DIDÁCTICA DEL VACIAMIENTO: MÓVILES DESTRUIDOS Y FALTA DE PERSONAL
El desvío de prioridades presupuestarias se traduce en deficiencias operativas que dejan las calles liberadas al accionar delictivo, una situación que se vuelve insostenible para los laburantes:
Precarización en la GUR: El programa requiere millones de pesos para funcionar, pero la Guardia Urbana Rafaelina padece un vaciamiento evidente. Los móviles patrullan sin sirenas , carecen de las balizas reglamentarias que exige la ley e incluso circulan sin sistemas de calefacción para el personal. La falta de pago de horas extras y la escasez de empleados desprotegen de manera directa las barriadas.
El Abandono de los Fines de Semana: Esta vulnerabilidad estructural se potencia de manera alarmante durante los fines de semana, donde la ausencia de controles de tránsito y prevención vial facilita el desorden urbano.
El Contraste Provincia-Municipio: El anuncio provincial de compra de nuevos patrulleros queda reducido a un mero plan de marketing si las unidades terminan paradas por falta de choferes o si el Centro de Monitoreo carece del personal necesario para procesar las alertas en tiempo real.
La forma de administrar los recursos públicos por parte del municipio y la provincia exhibe una preocupante negligencia. El vecino observa cómo se direccionan partidas presupuestarias para el embellecimiento cosmético de plazas, mientras se posterga la inversión en patrullas operativas o personal de calle; bajo esta lógica, los espacios públicos se vuelven inseguros. Con el peso del impuestazo municipal sobre sus espaldas, los rafaelinos pagan los platos rotos con su propio capital ante cada robo en Rafaela. El relato de la eficiencia de la gestión de Leonardo Viotti chocó de frente contra la realidad territorial, dejando en evidencia un esquema de prioridades invertidas que termina beneficiando la impunidad en la vía pública.
Periodista: Fernando Nuñez Web: LA VOZ DE RAFAELA Denuncias y noticias por WhatsApp: 3492 63 13 93
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