La historia de la argentina que ganó una maratón en las Islas Malvinas y conmovió a todos

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La imposibilidad de competir con símbolos argentinos —una condición impuesta por la organización— reforzó su determinación, relató la deportista.

En el marco de una fecha atravesada por la memoria colectiva como el 2 de abril en Argentina, la historia de Candela Cerrone irrumpe con fuerza propia. Profesora de educación física y maratonista, viajó a las Islas Malvinas para competir en una carrera internacional y terminó logrando mucho más que un resultado deportivo: ganó la prueba y transformó su experiencia en un testimonio cargado de significado.

Fue la carrera con más presión que tuve”, reconoció en diálogo con AIRE, al tiempo que explicó que esa exigencia no provenía del entorno, sino de una convicción personal ligada al contexto histórico del lugar donde corría.

La carga simbólica de correr en Malvinas

Radicada desde hace más de dos décadas en Pinamar, Cerrone relató que la preparación para la competencia estuvo atravesada por un proceso de toma de conciencia. “A medida que pasaban los meses, iba reestudiando, leyendo y entendiendo dónde iba a correr. Eso me generaba más responsabilidad”, explicó.

 

En ese recorrido, la imposibilidad de competir con símbolos argentinos —una condición impuesta por la organización— reforzó su determinación: “Toda mi fantasía era ir vestida de celeste y blanco. Cuando me dijeron que no podía, entendí que tenía que ganar para que se escuche Argentina”.

Desde entonces, decidió sostener su testimonio como herramienta de difusión y memoria. En ese camino, también se vinculó con instituciones educativas de distintos puntos del país. “Los chicos linkean el deporte con el heroísmo. Esa excusa sirvió para hablarles de Malvinas, de por qué es importante la fecha, de los símbolos”, explicó.

La experiencia en las islas: entre lo familiar y lo hostil

Durante su estadía, que incluyó recorridos por distintos escenarios del conflicto, Cerrone describió una experiencia atravesada por contrastes. “Era una dualidad constante: veía algo hermoso y al mismo tiempo algo espantoso”, señaló. La llegada, a través de una base militar británica, le generó una sensación de hostilidad. En cambio, al recorrer el territorio, encontró paisajes que le resultaban familiares. “Veía la pampa, lugares que me eran propios”, indicó.

Uno de los momentos más impactantes fue la visita al Cementerio de Darwin. “Es durísimo. Está en la lejanía total. Lo único que se escucha es el sonido del viento moviendo los rosarios en las cruces”, relató. Esa experiencia, junto con el contacto con trincheras y restos de la guerra, reforzó su convicción sobre la importancia de conocer el territorio: “No se puede defender lo que no se conoce”.

 

La experiencia de Cerrone no concluyó en la línea de llegada. Según expresó, el verdadero impacto comenzó después: en el diálogo con veteranos, en las escuelas, en la difusión de su historia. “Lo importante lo viví después de la carrera ”, afirmó.

FUENTE: AIRE DIGITAL

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