Crisis en Marengo y Verónica: reclamos salariales y protestas en defensa de los puestos de trabajo

RAFAELA..
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La crisis que atraviesan dos empresas emblemáticas del sector alimenticio en la región encendió señales de alarma y movilizó a trabajadores y gremios. Por un lado, empleados de la fábrica de golosinas Marengo se concentraron este miércoles frente a la planta ubicada en Rafaela para exigir el pago de salarios adeudados y garantías de continuidad laboral. Por otro, trabajadores de la láctea Verónica convocaron a una manifestación para este jueves en la planta de Lehmann, en el marco de un conflicto que también incluye falta de pago de haberes.

El foco principal de la jornada estuvo puesto en Marengo, donde la situación fue definida como “caótica” por el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) Seccional Rafaela, Nicolás González.

 

“La empresa adeuda salarios y solamente abonó la semana pasada 180 mil pesos. Imagínense ustedes que 180 mil pesos hoy, correspondientes a los haberes de enero, no alcanzan para pagar absolutamente nada”, sostuvo el dirigente sindical durante la protesta realizada frente al establecimiento ubicado sobre bulevar Roca y Lisandro de la Torre.

Actualmente la planta se encuentra cerrada, sin producción ni compra de insumos, por decisión empresarial. “La gente hoy está en la casa por una decisión de la empresa. Está cerrada, sin producir, sin comprar insumos, y eso nos genera mucha incertidumbre y preocupación”, explicó González.

El reclamo central del gremio es el pago íntegro de los salarios adeudados. “Nosotros lo que estamos reclamando es solamente el salario”, enfatizó, al tiempo que cuestionó las propuestas realizadas por los propietarios en las audiencias mantenidas esta semana. “Son cuotas mezquinas, migajas que no aceptamos de ninguna manera”, afirmó.

El conflicto no es nuevo. Según detalló el titular del STIA, el año pasado ya se habían realizado medidas de fuerza por situaciones similares. En ese contexto, la empresa —que supo contar con más de 70 trabajadores— fue reduciendo su plantel: “Desde entonces hasta ahora se han ido 20 compañeros. No han sido despedidos, sino que fueron renunciando, sobre todo los más jóvenes. Hoy quedan 47 trabajadores en la nómina”, precisó.

González advirtió además sobre el riesgo de un eventual vaciamiento. “Tenemos mucha incertidumbre, no sabemos realmente lo que están pensando y lo que va a pasar. Si nos declaran la guerra, tendremos que luchar y acampar afuera de la empresa para cuidar que no sea vaciada”, señaló.

En su análisis, el dirigente reconoció el complejo contexto nacional y la fuerte competencia en el rubro, pero consideró que eso no justifica la situación actual. “Hay un contexto que no favorece, con importaciones y grandes empresas que tienen otra espalda, pero eso no es excusa. Los tres dueños actuales de Marengo son mayoristas de golosinas y no podemos entender cómo no pueden vender su propia marca, que es una golosina conocida y de buena calidad”, manifestó.

Incluso dejó abierta la posibilidad de explorar alternativas para sostener la actividad. “La idea es que la empresa no desaparezca. Si los dueños se quieren ir y no pueden bancar los salarios, que entreguen la empresa a los trabajadores y veremos. Es muy pronto para hablar de eso, pero son posibilidades que habrá que atender”, expresó el dirigente sindical.

Mientras tanto, la incertidumbre crece entre los trabajadores que, según remarcó el gremio, no cuentan hoy con cobertura médica y afrontan dificultades para cumplir con alquileres, tarjetas y gastos básicos.

 

Convocatoria en Verónica
En paralelo, otro foco de conflicto se da en la empresa láctea Verónica, que posee plantas en distintas localidades de la región, entre ellas Lehmann. A través de un flyer difundido en las últimas horas, se convocó a una manifestación pacífica este jueves a las 9:00 frente a la planta ubicada en esa localidad.

En la convocatoria se señala que los trabajadores se encuentran sin cobrar sus sueldos y se solicita el acompañamiento de vecinos, comerciantes y de la comunidad en general “para defender las fuentes de trabajo y el respeto hacia las familias que dependen de esta empresa”.

De este modo, el sector alimenticio regional atraviesa horas sensibles, con dos conflictos abiertos que ponen en vilo decenas de puestos laborales y que mantienen en estado de alerta tanto a los trabajadores como a sus representaciones sindicales.

FUENTE: DIARIO LA OPINION

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