Taiana: “Milei quiere ser el alumno distinguido de Trump y aplaudir todas sus barrabasadas”

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En una entrevista exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, el ex canciller habló sobre proceso abierto en Venezuela, con críticas a Trump y al presidente argentino.

El diputado nacional de Unión por la Patria Jorge Taiana sostuvo que Estados Unidos “cruzó una barrera que en 200 años no había cruzado"  con la invasión a Venezuela porque, dijo, fue “la primera vez” que intervino por la fuerza un país de América del Sur.

Con su habitual cadencia tranquila para explicar los temas, y un notable despliegue de conocimientos en política exterior que hace honor a su extensa trayectoria política, el ex canciller conversó extensamente con la Agencia Noticias Argentinas sobre el proceso abierto en Venezuela a partir de la invasión ordenada por Donald Trump, el secuestro de Nicolás Maduro y la disputa de poder entre el chavismo y las fuerzas de la oposición.

También cargó duramente contra el presidente Javier Milei por alinearse incondicionalmente con Estados Unidos en cada una de las acciones, y en particular por el apoyo explícito al bombardeo en Caracas.

Para Taiana, el jefe de Estado argentino busca ser “el alumno distinguido” que “aplauda todas las barrabasadas que haga el presidente Trump”.

“Trump cree que Estados Unidos va a volver a ser el único poder del mundo, que va a aplastar a todo el resto y que va a desaparecer el multipolarismo. Milei compra eso y por eso busca volver a las relaciones carnales, pero ya no relaciones carnales así nomás, sino al cuadrado”, graficó.

En este sentido, le advirtió a Milei que “apoyarlo no significa que te va a retribuir”, y que por el contrario “Estados Unidos ”nunca retribuyó nada". 

“Roma no paga traidores”, sentenció quien fuera cabeza de lista del peronismo en las últimas elecciones legislativas.

La entrevista completa
- Agencia Noticias Argentinas: ¿Cuál es su primera observación sobre el resultado de la intervención de Estados Unidos en Venezuela y el Caribe?

- Jorge Taiana: Se trata de la primera vez que los Estados Unidos invaden un país de América del Sur. Hubo ataques en el área de Centroamérica y el Caribe, pero nunca habían ido hacia el sur del continente. Lo hicieron en Cuba con apoyo de de cubanos exiliados. También lo hicieron en Puerto Rico y se quedaron con él. Invadieron México en 1915, cuando desembarcaron en Veracruz. Tomaron Nicaragua, lo han hecho en Haití, en Panamá, en República Dominicana. Ha habido muchas intervenciones de Estados Unidos en América del Sur, pero no con tropas. Fueron intervenciones políticas o con la gente de la CIA o auspiciando golpes de Estado como el famoso Operativo Cóndor de la época de la dictadura. Con la invasión a Venezuela Estados Unidos ha cruzado una barrera que en 200 años no había cruzado. No hay antecedentes. Bombardearon y secuestraron a su presidente.

- NA: En las semanas previas ya habían habido "avisos" cuando derribaron barcos en el Mar Caribe con la excusa del narcotráfico

- Lo que vemos es que hay más de cien muertos hasta ahora en lo que es el conflicto del Caribe. No se puede hundir un barco así en aguas internacionales sin cumplir con una serie de protocolos. Eso no tiene ninguna legalidad. Hay que dar aviso de detención, inspeccionar si se están cometiendo delitos, pero lo que se hizo fueron directamente ejecuciones extrajudiciales. Incluso, en uno de los primeros barcos ha habido un par de sobrevivientes y, entonces, mandaron un segundo misil para matarlos. 

- NA: ¿No es problemático que latinoamericanos festejen el bombardeo a un país latinoamericano? ¿No se abre la puerta para que el día de mañana Estados Unidos pueda atacar cualquier otro país de la región?

- Obvio. América Latina en general, pero América del Sur en particular había construido, o estaba construyendo y ha construido a lo largo de los años toda una filosofía, una estrategia y un posicionamiento en el mundo basado en que es una zona de paz. Una zona sin conflictos armados entre países, sin presencia de armas de destrucción masivas, ya sea nucleares, químicas o biológicas. América del Sur es básicamente una zona de paz con grandes recursos naturales. La idea de que es razonable aplaudir la invasión de otro país porque no te gusta su gobierno es una cosa muy equivocada. Si Estados Unidos puede hacer eso en Venezuela, también puede no gustarle la estafa que Milei hizo con las cripto. En ese caso, ¿Trump podría invadir Argentina y secuestrar también el presidente argentino? O si viene un presidente argentino que no le guste también lo puede hacer? ¿Puede Argentina negarse a que den un yacimiento de una tierra rara o de un mineral? 

- NA: ¿La intervención militar impuesta desde afuera nunca es una buena idea entonces?

- No se puede. La Carta de Naciones Unidas respeta la soberanía de los Estados justamente porque uno de los acuerdos para que no haya guerra es que países con distintos regímenes se respeten entre sí. Y hay medios, hay mecanismos (de intervención), por ejemplo, de Derechos Humanos, pero que no son la guerra. Son mecanismos de persuasión. Si hubiera razones para juzgar a alguien está el Tribunal Penal Internacional y resulta que Estados Unidos no forma parte de ese Tribunal Penal Internacional, que es un instrumento. Uno puede ir a la Corte Internacional de Justicia, puede ir al Sistema de Derechos Humanos. Es decir, en términos de Derechos Humanos hay varios mecanismos, pero que no son la guerra. Por el contrario, utilizar a los Derechos Humanos para lanzar una guerra lo que hace es degradar los Derechos Humanos y a la pérdida del valor moral que tiene el Sistema de Derechos Humanos.

- NA: Lo que está en juego es el derecho internacional…

- Estados Unidos ha hecho cosas por fuera del derecho internacional. Ahora, el que se ha apropiado de esa bandera es China, que propone trabajar por un orden mundial basado en reglas. Estados Unidos dice que no hay que tener reglas y que se hace lo que ellos quieren. La ley del más fuerte. Pero ahora hay muchos fuertes en el mundo.

- NA: ¿Se le puede poner límites a la primera potencia militar el mundo? Podría estallar una guerra mundial.

- Sí. Las guerras comienzan por incidentes. De repente, en Sarajevo, mataron al archiduque de Austria y así comenzó la Primera Guerra Mundial. Esa Gran Guerra terminó con la desaparición de cuatro imperios: el austrohúngaro, el otomano, el ruso y el germano. 

- NA: ¿En términos geopolíticos, a qué responde este giro estratégico de Estados Unidos en su relación con América Latina? 

- Estados Unidos está en un proceso de repliegue estratégico, porque ya no puede ser el hegemón único que domina y ordena todo el mundo. Ese repliegue se da con acciones con uso de la fuerza, paradójicamente. El bombardeo en Nigeria de hace unos días, diciendo que ahí atacan a los cristianos en el norte, lo cual bien parece cierto, pero no justifica un bombardeo. Al mismo tiempo que se repliega anuncia que va controlar más estrechamente lo que considera que es su zona de influencia natural, las Américas, o como ellos llaman el Western Hemisphere, o sea el patio trasero. Eso es una vieja posición de Estados Unidos, pero una cosa es buscar la hegemonía en la región, buscar ser el principal socio, el más importante inversor, el comerciante más destacado, el que vende su visión cultural, su ideología. Una cosa es intentar establecer hegemonía en una región a la que aspirás a conducir, y otra cosa es imponer tus posiciones pegándole un palo en la cabeza. 

- NA: ¿Desde qué plano moral Estados Unidos se cree con derecho de erigirse como gendarme del mundo, como el que viene a poner las cosas en su lugar en cualquier lugar del planeta donde existe un conflicto?

- Ellos históricamente tuvieron una visión que desarrollaron, que es el destino manifiesto. Si son el mejor país del mundo, si son el país de la libertad, esa libertad y esa excelencia tienen que repartirla en el mundo. Es una visión imperial. Un imperio toma las colonias con un discurso y un mandato civilizatorio, diciendo que van a civilizarlas, a mejorar su vida y su economía. Tienen una visión histórica de esa superioridad, del destino manifiesto de Estados Unidos. Es una vieja tradición que se va riñendo con la realidad. Estados Unidos sigue siendo muy poderoso, el más poderoso militarmente, pero ya no es capaz de ordenar el mundo como desea. Entonces, es un proceso complejo, porque al mismo tiempo que se repliega, hace gestos de soberbia para demostrar que no está débil. Y el ejemplo perfecto de eso es Trump. 

- NA: ¿Cuándo se rompe la hegemonía única de Estados Unidos?

- Cuando se cayó el Muro de Berlín, Estados Unidos ganó la Guerra Fría y fue la única potencia por varios años. Fue la época de la hegemonía del neoliberalismo, del Consenso de Washington. Esa era terminó por lo menos con la crisis del 2008. A partir de ahí es claro que el mundo no va a ser dominado solo por Estados Unidos, no va a haber un mundo unipolar sino que va a haber un mundo multipolar y eso es una cosa que creo que en Argentina lo vimos antes. Por ejemplo nosotros le dijimos ‘No al Alca’ en el 2025 porque no queríamos ser parte de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Hicimos una apuesta al mundo más multilateral, al multipolarismo. Hoy nuestros principales socios comerciales son China, Brasil, Vietnam, la India, Europa. El multipolarismo le da ventajas a los países medianos, como nosotros, que no tenemos una gran fuerza, pero tenemos posibilidades de hacer una política amplia con distintos países y buscar equilibrios.

- NA: Si lo que impera es el multilateralismo, ¿por qué Milei se alinea incondicionalmente con Estados Unidos como demuestra el apoyo a la invasión de Venezuela? 

- Es una visión equivocada de la situación del mundo. Trump cree que Estados Unidos va a volver a ser el único poder del mundo, que va a aplastar a todo el resto y que va a desaparecer el multipolarismo. Milei compra eso y por eso busca volver a las relaciones carnales, pero ya no relaciones carnales así nomás, sino al cuadrado. Entonces, vamos a hacer todo lo que digan, vamos a estar con Israel, vamos a estar en contra de la integración latinoamericana, del derecho a la integridad territorial, que es la razón por la cual Argentina siempre ha apoyado a los palestinos, por Malvinas. Vamos a hacer todo lo que sea, vamos a ser el alumno distinguido y aplaudir todas las barrabasadas que haga el presidente Trump porque él va a triunfar, va a volverse de nuevo el gran emperador y nosotros, si estamos al lado, al final vamos a tener un reconocimiento. El primer problema de eso es que lo que piensan de Trump no va a suceder. Lo que muestran los números económicos del mundo es que el mundo avanza hacia la multipolaridad. El segundo punto es que apoyarlo no significa que te va a retribuir. Al contrario, Estados Unidos en general, en relación a Latinoamérica y mucho más en relación a la Argentina, nunca retribuyó nada. Roma no paga traidores.

- NA: El Gobierno argentino llegó al punto de declarar terrorista al cartel de los Soles porque Estados Unidos lo había puesto en esa lista. Después quedó en evidencia cuando la Justicia norteamericana admitió que no existía ese cartel narco. 

- El representante argentino (Francisco Tropepi) que estuvo en el Consejo de Seguridad (de las Naciones Unidas) el lunes apoyó la invasión en Venezuela para la ejecución del Cartel de los Soles al mismo día que el Ministerio de Justicia de Estados Unidos decía que el cártel de los Soles no existía. Esos errores cuestan mucho en la política exterior. Cuestan mucho recuperar la credibilidad y nos va a costar recuperarnos de la credibilidad ante un mundo que mira azorado los papelones de Argentina. 

- NA: ¿Cómo puede evolucionar la situación en Venezuela?

- Hay dos o tres cosas que hay que tomar en cuenta. Uno: los pedidos de Estados Unidos de tantos barriles de petróleo. La segunda cuestión es que hay dos sectores que no parecen estar bien conformes. Una es la oposición de derecha al chavismo que representa Corina Machado, quien ha sido descalificada por el propio Trump y quedó colgada. Lo que está claro es que no hay elecciones inmediatas, no hay una transición como la que pensaban esos sectores políticos. Tampoco está claro qué pasa con las propias bases que apoyaban a Maduro y se encuentran que Maduro fue secuestrado. ¿Esas bases no van a salir a la calle? ¿La gente de Corina Machado no va a salir a la calle? Todo eso tiene un cierto grado de inestabilidad que debería hacernos prudentes en el juicio de cómo termina esto porque lo más probable es que esté recién empezando. Hay situaciones que están en movimiento. 

- NA: ¿El peor escenario sería una guerra civil entre las dos facciones que se disputan el poder en Venezuela?

- Lo que pasa es que las invasiones se saben cómo empiezan pero no cómo terminan. Además el presidente Trump ha amenazado a otros países, como Colombia, México y Groenlandia, que es de Dinamarca. Hay un nivel de irresponsabilidad y de cesarismo en Trump que va a producir reacciones externas e internas. El año pasado las manifestaciones más numerosas en todo el país fueron con la consigna ‘No more kings’ (no queremos más reyes). Hay una reacción de la sociedad a la idea del autoritarismo presidencial de Trump. También está el problema de la economía. Los precios siguen altos, la gente se queja y la opinión sobre el éxito económico de Trump es mala. Trump está haciendo las cosas mal en economía.

- NA: ¿En qué lugar queda Corina Machado después de ser descartada por Trump? 

- Ella pidió en la OEA que Estados Unidos fuera a atacar a su país. Y eso fue lo que la descalificó como candidata a presidente. No se puede pedir que se invada el propio país. Ella obtuvo el premio Nobel, lo que produjo cierta reacción sobre todo en el movimiento de los Derechos Humanos, y en especial en el movimiento de Paz y de los Derechos Humanos noruego, que es muy importante. Ellos dicen que no se le puede dar el premio Nobel de la paz a una persona que pide la guerra contra el propio país. Por ahora Corina Machado ha sido descartada por Trump. Pero ella va a tener que conducir políticamente a la oposición en esta etapa. No sé qué va a hacer. Lo cierto es que lo que se le ocurrió decir es que le quería regalar el premio Nobel a Trump. Es un símbolo de la oposición, sobre todo de los de afuera. 

- NA: En la última década hubo un éxodo de más de 8 millones de venezolanos. ¿Cree que buena parte de esas personas van a volver a su país ahora que ya no está Maduro?

- Parece que no quieren volver. Los que más están en posición de volver son los que están en Colombia. Son los que están más cerca. En Argentina, estoy viendo que en general dicen que no quieren volver. Patricia Bullrich dijo quería que ellos volvieran (risas). 

- NA: Sí, casi que los estaba deportando. Ahora que hay libertad en Venezuela pueden volver. 

- La gente dice: ‘’No. Acá vivimos mejor' (risas). Creo que hay que ver. No hay que mirar Venezuela como un proceso terminado. Es un proceso en desarrollo.

FUENTE: NA

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